jueves, 18 de octubre de 2012

La maldición de la hermandad de escritor@s

Cuenta la leyenda que cientos de jovencitas de habla hispana fueron infectadas por un virus, el famoso fenómeno crepusculero, que transformó a toda una generación en seres intolerantes a las críticas negativas a su enfermedad y en creyentes por la perfección de un vampiro. Y las primeras infectadas fueron quienes compraron el libro escrito por su creadora, la señora Stephenie Meyer.




Sin embargo una cuantas desde diferentes países se comunicaban por blogs para compartir sus métodos que hicieron mutar el virus en una enfermedad, la adicción a leer literatura juvenil.

En algunas, uno de los síntomas fue tener sueños de personas desconocidas que parecía ser una telenovela, en otras fue las ganas de tomar una historia y modificarla a su gusto, y para las más enfermas fue ser poseídas por unos seres que les susurraban “Diles quién soy, cuenta mi vida”… Locas por liberarse en esa misma comunidad donde había otras enfermas por la adicción, compartieron las más locas, originales o no, vidas de un ser que por mucho sólo vivió en su cabeza.

En sí el virus se propagó cuando salió su adaptación cinematográfica. Y asimismo fueron inmunes a cualquier otra adicción, buscando sentirse mejores empezaron a leer libro tras otro de vampiros, cada uno fue una medicina que por un tiempo tuvo efecto pero ellas necesitaban más por lo que leyeron otros géneros. Y de alguna forma con el tiempo algunas superaron el virus, teniendo como repercusión un disgusto por el fenómeno crepusculero.

Pero la maldición se dio un tiempo en cada uno de sus mundos, las enfermas poco a poco se les fueron desapareciendo los síntomas o si los tenían aprendieron a ignorarlos para seguir en sus apretadas vidas. Muchas los fueron apartando poco a poco hasta llegar a abandonar a sus blogs, y así fueron malditas a encerrar y atrapar lo que alguna vez las hizo feliz…

En memoria de quienes tuvieron el virus y la adicción, 
y ahora no recuerdan quienes fueron y cuál fue su mundo.


Soy Briana y fui parte de esa generación, en verdad creo que no es raro que la mayoría haya visto Twilight, y le gusto tanto que se decidió a leer cuando antes no lo hacía. Y pensándolo esto puede volver a ocurrir cuando vemos que cada vez a Hollywood se le acaban las ideas y prefieren comprar los derechos de los libros, best seller. Digo, que felicidad como escritora que pase eso, pero en verdad a veces dejan partes importantes del libro y fabrican algo que no va; si, confieso que soy de las que mayormente prefiero el libro que la película, (cosa rara porque prefiero el anime que el manga sólo me entenderán los otakus~) De acuerdo sigo con el tema, más que nada lo hice porque recuerdo, cuando apenas había abierto mi blog, leer muchas historias que se veían interesantes pero el 99.9% lo dejaron inconcluso, o sea no terminaron lo que empezaron. En mi caso, si me han seguido desde antes sabrán que yo empecé a escribir Decisión final, la cual terminé :D pero vuelvo a leer y pienso: ¿En qué estuve pensando cuando lo escribí? .-. y me viene un sentimiento al ver tantas incoherencias, faltas de ortografías, poca originalidad, falta de personalidad en personajes, etc. Ahora bien, promocionando DF ahora es Erase una vez nosotros, que por el momento estoy corrigiendo.

Y bien en cuanto terminar historias, en este año me sucedió con Stay With Me.

Supongo que muchas han abandonado sus ganas de escribir porque nadie comenta, o bien motivación, y eso me paso por mucho pero pienso que no merezco sus buenas críticas, mis historias no son perfectas, y puede que es porque no soy escritora profesional, yo sólo lo hago porque me gusta, insisto creo que a veces se han de reservar comentarios. Aunque les diré a todos quienes leen esto, ¿Qué tal si a Colón le hubiesen dicho, Cris, cariño, no vayas ahora, espera a que resolvamos primero los problemas más importantes: la guerra, la pobreza y el crimen, la contaminación y la enfermedad, el odio racial…? (CCP Bill Gates y el Prof. Paul A.) Les digo que tal vez alguien crea que no tengo la capacidad, ni las aptitudes para escribir pero estoy superándome a mí misma~ leo y vuelvo a leer lo que estoy escribiendo para corregirlo,

Hace unos meses fue la feria del libro en mi ciudad (por si tienen curiosidad vivo en Tijuana, México), y por primera vez fui a ver qué tal junto a una de mis mejores amigas, lamentablemente pensé que los precios serian menores, sí soñé mucho y creí que se igualarían a los precios de EE.UU Pero bueno, recorrí todo el lugar y no compre nada por mi presupuesto, ni mi amiga, aunque obviamente me quede con ganas de muchos. En fin, esta es una parte mala de mi cultura, donde casi nadie lee, si acaso un libro o dos al año (felizmente me he superado con 14 hasta el momento, el doble del año pasado), y donde el presidente le preguntan cuál es su libro favorito y no sabe responder (no me pude contener a ponerlo  *^*)

Sólo quiero decirles que sí ustedes quieren escribir, háganlo.  Les dejo una de las frases que ponía en cada clase un profesor

Si apuntas hacia las estrellas, puede ser que no alcances alguna, pero no terminarás con las manos llenas de lodo
Leo Burnet

jueves, 2 de agosto de 2012

Stay With Me (4)



Lo nuestro empezó por casualidad. Al principio no pensé que iba a ser amor, pero en verdad es amor. Cuando me miras siempre sonríes sin darte cuenta. Y antes de que te dieras cuenta, empezaste a enamorarte de mí. Te has enamorado de mí, te has enamorado de mi mirada. Yo también te amo, mi corazón te está diciendo que te ama.
CN. Blue – You’ve fallen for me  




ÉL: Al final sólo esto valgo. Me engañé por mucho tiempo en que viví con los pies puestos en la tierra más era mentira; caí de las altas nubes en que viví. Por tu fugitiva entrada, y me guiaste directo a los problemas. Y hallamos la salida, tenemos que partir y encontrar nuestro único camino.

ELLA: Las  mariposas vuelan y a mí me gusta perseguirlas. Es hermoso el cálido color del cielo claro y cómo las alas de las mariposas alumbran mi camino. Por supuesto encuentro el aroma cautivante a mis sentidos. Y si fuera poco, él está aquí, al final de la vereda.

Mi expresión cambia, es que Alexander tiene el mismo semblante de cuando lo vi por vez primera. Frio. Hasta que me ve y lo transforma por una sonrisa coqueta. Quiero correr a sus brazos pero soy detenida por el pasado. David me ha susurrado que no lo olvide y que no lo abandone por ese mandón... ni por nadie.

Fue un sueño con un espeluznante desenlace, y lo iba a seguir.

Me pregunté más de una vez en dónde estaba. Me sentí desconectada de todo, después de despertarme en otro colchón que no era el mío. Ahora sí que me estaba volviendo loca o eso creí hasta que tomé aire y capté el flamante aroma de ese chico arrogante. Así que en un segundo volvía a mí lo que habíamos pasado.
Airada fue como me levanté para reflexionar en lo que me había metido. 

– ¡Dime que tú no me juzgaras!– imploré a mi barriga sin que salieran las palabras de mi boca–

Escuché la voz de Alexander, y la de otra persona. ¿Cuántas veces no imaginé su aislada vida en una cueva? Suponía que esa era la primera llamada para que me fuera.

Entonces tendí la cama y me quede con la duda de cómo llegué hasta allí. Sí, que tonto de mi parte y de la de él.

Cuando iba a poner una almohada en su debido lugar, oí lo que pudo estar dirigido a mí, sin más caminé a la puerta y la entreabrí. Daba la casualidad que alcanzaba a ver un poco de su conservación y a escuchar casi nada.

Mi vista se dirigió en absoluto a Alexander que se mostraba igual de cabreado. Su expresión era rígida y pareciera que no pestañaba. La persona que le acompañaba justamente me daba la espalda pero noté muchas cosas; por ejemplo que era señora con un peinado demasiado extravagante y con un afán de vestirse como una joven de alcurnia.

        ¡Aléjate de esa niña cualquiera!– gritó aquella mujer
        ¿O si no qué? – preguntó el soberbio sin que cambiara de semblante

Me di cuenta que llevaba la almohada conmigo y la apreté porque acababa de enterarme de cosas que no debí.

        ¿Por qué crees que te cedí a tu padre? ¡Eh! ¡Contéstame! Después de la muerte de tu primo indudablemente serás el heredero de tu abuelo, y esa chiquilla no quiero que se meta en nada.
 Y sí te digo qué ni siquiera me he acostado con ella ¿Qué responderías?

Está bien, siempre estuve consiente que Alexander no era de fiar. Era despiadado como cualquier niño rico malcriado; pero eso es lo mismo que quise creer para confiar en él, sólo era un niño con falta de cariño. Vanas fueron mis esperanzas.

Él giró como si supiera que siempre estuve allí, y nuestras distintas miradas chocaron por unos instantes cuando salí con la almohada en mano. Agarré algunas de mis cosas y seguí mi camino o eso deseaba.

        ¡Durmieron juntos! – vociferó la señora sin poder cambiar sus facciones por el asombro, eso me olía a botox.
        ¿Acaso eres retrasada? Acabo de afirmarte tu duda.

El transcurso a la puerta fue largo, y aunque no lo fuese, ya no me hallaba consiente de nada. Sólo que traía una de sus almohadas y que lentamente el mundo seguía con el ciclo de la vida. 

Todo esto me dejo sumamente confundida. Mi miraba no divisaba más que un punto imaginario en el ambiente al que observaba, sin embargo ya había revalidado mi decisión que traía en la cabeza desde que comencé a experimentar el remordimiento.

Y todo empezó en el mes del amor y la amistad. Exactamente en el 14 del último febrero, y es que ahí te gané, y llegaste a quedarte en mi corazón y también los perdí a ellos.

Aquel fue el día que perdí mi virginidad inerte. Estuvo gozoso mi corazón. Aun cuando no me veía segura, yo me hallaba fértil para lo que viniese. Hasta que me enteré que David había sufrido un accidente de tráfico. Nunca me fie en que el destino llevara con él mil y una sorpresa. Me dejó una de ellas en ese desagradable lugar pues conocí a otro David, el único ser que compararía con Alexander; pues eran primos.

Pareciese como si fuera hace poco, pero esto llevaba lo mismo que cuando conocí a Alexander.

Aun cuando no llevábamos mucho tiempo junto no logré ignorar que él estaba en un grave estado luego de chocar. Lamentablemente, en ese entonces no le quedaba mucho. Por lo que lo quise ir a visitar.

Me confundí de cuarto, y fue ahí cuando me encontré con el primo. O bien el casi gemelo de Alexander. En cuanto entré le di la espalda charlé un tanto, sin saber que me hallaba confesándole mis verdades a un extraño.

Me desconcerté ante su silencio por lo que me giré y me halle con su arrogante rostro. Parecía un niño ya que hacia una mueca tras otra. Me reí un segundo y detrás de ello volví decida.

        Tú realmente no eres David – dije sintiéndome una tonta
        Lo soy. Me llamo David.
        Si, tal vez es así pero no te pareces en nada al mío.
        Probablemente soy más guapo.
        Como digas –

Entrecerré un tanto los ojos.

        ¡Espera! – gritó intentando levantarse. 

En sus ojos vi un reflejo. David necesitaba algo, y verlo allí con un montón de vendas en su cabeza comprendí que se sentía solo. 

Detestaba estar en los hospitales pero yo nunca iba a abandonar al padre de mi hijo. Pero después de tanto estar allí me di cuenta que este era un lugar aun peor que un cementerio, aquí la gente estaba sufriendo en vida y varias veces no tenía a nadie, estaba segura que ese era su caso.

Le sonreí, esto significaba más de lo que él creía. Me retiré y en ese momento sonó mi celular y sí, sucedió lo que jamás hubiera deseado. Mi David tuvo que retirarse de este mundo, y yo ya no tenía a nadie más que aquello que estuviera en mi panza.

Desde entonces yo seguí visitando ese lugar pero ahora buscaba al chico arrogante. La primera vez él se mostró completamente pasmado. Sin embargo poco a poco nos volvimos confidentes hasta el punto de que no me despegaba de su habitación, al principio yo no estaba al tanto pero básicamente lo hice por encontrar un repuesto de aquel que perdí. Debido a que en sus últimos momentos no estuve con él, ahora quería remediarlo con este. El remplazo me hizo entenderlo. Y con el tiempo lo asimile, me encariñe y lo deje ir.

Y es que David era duro y eso me fascinaba de él. Le contaba parte de lo que creía, y el sacaba un lado oscuro que jamás hubiera pensado que estuviera allí. Éramos contrastantes por ello no anhelaba alejarme mucho de él. Además a él le encantaba que no lo trataba como un enfermo.

Y así fue como nos convertimos en personas con un mutuo cariño. Al final no supe cómo pero David me dejo parte de su herencia a cambio de que, mejor reitero sus palabras. 

“… Y a ella le dejo el 50% de mis bienes, tanto muebles como inmuebles siempre y cuando nunca se aleje a todo lo relacionado con mi familia y negocios. Si no cumple lo anterior su parte pasara a…”

Entonces ahí fue como me enteré que él era un millonario, por eso su arrogancia y desplantes de grandeza.
Ese día no conocí a su familia, hasta el siguiente cuando su padre se apareció en mi casa, pensé que se quería enfrentar pero en cambio me dio su apoyo y me agradeció por cuidar tan bien de su hijo. Me dio una carta que me había dejado su hijo, sí supongo que en fondo lo presentía, David me había confesado que se encariñó conmigo pero más que nada como la hermana que siempre quiso.

En los siguientes días volví a ver al padre de David, esta vez para que me asignara los papeles que jugaría en la empresa. Le dije que no sabía hacer mucho por lo que descartara que yo fuese a entrar como ejecutiva. Él simplemente se carcajeó e hizo unas llamadas, finalmente me quede como empleada de limpieza en un restaurante. Al parecer tuvo que pedir autorización de un tipo quién despreciaba a medio mundo. No parecía tan malo pero el señor me recalcaba que me encontraría sorprendida del tal Alexander pues era como el hermano gemelo de David.

El primer día yo iba con todos los ánimos de llegar y darle los buenos días amablemente y tal vez revivir en él a David. No obstante fue diferente, una rubia salía de su habitación llorando. Me contaron lo que le había hecho Alexander, yo me enfurecí y me ofrecí a llevarle la comida. Claro, me cubrí la cara con mi cabello para que no me viera que estaba hirviendo del coraje. Además no quería verle a los ojos. Tenía tanto miedo que en verdad tuviera el mismo rostro de David. Y más que nada que sucediera lo mismo.


Todo es cosa del pasado… tuve que encontrarme con ese hombre malo que cautivo a mi corazón y lamentablemente también lo hice con el suyo sin que fuese mi intención.

        ¡Te picaré los ojos! –vociferé sobando mi estomago. 

Creo que me debí reservar mis comentarios. Estaba por una calle un tanto transitada, con una almohada en la mano, y gritando aquello. Acaba de hacer el oso de mi vida, y justo entonces decidí retirarme.


Luego de aquello recibí tantísimas llamadas que jamás contesté, aunque estuviera al lado del teléfono escuchando sus desesperantes mensajes de voz. Exigía tanto para dar tan poco. A Alexander no le quedaba más que ofrecerme el puesto de chef para evitar que me fuera. No estoy segura si fueron los rumores de que yo tenía el don o simplemente a éste no le quedo más. Sin embargo, lo rechacé, después de todo había renunciado.

Entre los días siguientes viví mis últimos días de escuela para al fin graduarme y poner mi plan en marcha; sería la mejor madre que mi hijo podía tener. Por eso la decisión que tomé seguiría firme, y tan pronto…

En algún lugar dentro de mi mochila estaba sonando ring dong te llaman, ring dong contesta. Suponía de quién era la llamada, y como habían terminado las clases le di más importancia a la caminata para tomar mi autobús. Me senté en la parada, pero una y otra vez el celular repetía la melodía. Me harté y lo contesté más no dije palabra.

─ ¡Al fin contestas! ─

Esperó a respuesta no dada así que continuó.

─ Las cosas no pueden seguir así, Suzy. Sé bien lo que he hecho no fue sensato ni mucho menos listo pero lo admito, intento ser sincero contigo cuando tú no lo has sido.
  Eso es injusto ─ dije de improvisto
─ Realmente extrañé tu odiosa voz.
─ Sí es tan odiosa podrás vivir sin ella.
─ Es más complicado de lo que crees.
─ Alexander, tengo que decírtelo, aunque por lo que escuché ya lo sabes.
─Entonces veámonos dentro de cinco minutos, o menos
─ ¿Quieres morir? Porque en este momento soy capaz de matarte.

Al otro lado pude escuchar su risa, tan repentina. Pero esa se escuchaba muy cerca, inspeccioné el área y ahí estaba caminando con su manoslibres. Todos los carros le pitaban pues había abandonado su auto en medio de la calle.

─ Es agradable volver a verte. Aunque muy tonto de tu parte creer que te puedes ocultar cuando yo mismo te traje una vez por este lugar.
─ ¿Qué no deberías estar trabajando? ─ dije colgando la llamada y hablando con su persona.
─ Venga ─ me dio por un momento la mano y después su brazo estaba por mi cuello ─ No me lo tomo tan apecho, después de todo soy el jefe.
─ Y de esta forma caerás en la ruina. Además ¿Desde cuándo eres tan… así? ─

No traía sus típicos trajes de oficina, sino que vestía unos pantalones casuales grises y un cardigán oscuro y brillando por su ausencia su castaño cabello peinado.

─ Es un nuevo yo ¿te gusta? ─ me encaminó al asiento de un nuevo carro de los tantos suyos ─
─ Pero tú no eres así ─ dije abrochándome el cinturón de seguridad, lo cual no respondió, tal vez no debí haber subido con él más aquí estaba.
Había alguna vez escuchado sobre los silencios incómodos, si que eran molestos.
─ Voy a irme ─ ya el carro estaba en marcha y lo dije repentinamente. Alexander creo que no lo entendió puesto que le puso el seguro a las puertas y subió las ventanas.
─No, eso no fue lo que quise decir. ─mi vista aprobaba la desaparición de nuestra primera impresión
─Lo sé, pero quise tomar mis precauciones. ─se veía concentrado en el camino ─Supe que compraste un boleto para irte del país.
─ ¿Qué has estado asiendo?
Pregunté aturdida mientras este apretaba el acelerador. Después de ello me sentí nauseabunda.  


El atardecer estaba potente y me atrapó entre mis debates mentales, pues ahora nos hallábamos debajo del puente de la ciudad junto al lago. Este lugar normalmente en las noches era visitado por múltiples parejas pero ahora estaba vacío. 

Alexander se estacionó, y me quitó el cinturón de seguridad, no me dirigió algún balbuceo o señal pero decidí salir para ver frente a frente como el sol se iba ocultando y como sus rojizos rayos se reflejaban en el lago, lamentablemente por el puente se escuchaban los autos que pasaban apresurados. No obstante fui directo a la orilla para quedarme como espectadora entre el lago y el pavimento. 

─ Bajaste mucho de peso ─
Me quede boquiabierta y con medio ceño fruncido.
─ ¿Estuviste chismeando de mi vida? ─
─Tú no contestabas mis llamadas, tenía que saber de ti ─ él lo tomó con seriedad, sus manos se quedaron en sus bolsillos.
─ Pero eso no te da derecho ─ empecé a dar pequeños pasos de reversa
─Lo sé todo… ─ confesó siguiendo cada paso que daba.
Sus diminutos ojos verdes sólo tenían un blanco y era yo. Me observaba con aquella mirada que imploraba algo.
 ─… Sé tus mentiras, tus problemas ─ a casa palabra yo daba un paso atrás hasta que de algún modo iba a caer al lago pero Alexander me sostuvo de la cintura, a la que ahora no llevaba nada ─ Tu historia con David.
─No lo entiendes ─ dije queriendo alejarlo con mis manos.
─ ¡Que no entiendo! Puedo entender que fingiste un embarazo, que tuviste una supuesta amistad con mi primo antes de que falleciera igual que como he logrado sobrevivir con que mi madre es una actriz famosa que no me ha reconocido por seguir con su carrera. ¡Es sencillo!

Al fin me soltó y yo me deje caer al suelo. Eso no era exactamente la situación, yo en verdad no hubiese querido pasar por ello, cuando David murió no pude más que pensar que algo de él se quedo conmigo, por ello me sumí en un mundo en que una semilla de él la llevaba conmigo, y sobre la herencia ni siquiera me la habían dado, todos mis ahorros los conseguí por mi trabajo.

Estando allí él no se fue ni mucho menos; su mano me ayudó a levantarme.

─ Lo que menos quería es decirte eso. Pero pienso en que no estuve para ayudarte cuando estuviste enferma o incluso cuando David falleció y… ─ tiró de mí y su barbilla se acomodo perfectamente en mi hombro ─ Quisiera enmendar todo─ acaricié su cabello
─ ¿Por qué estuviste dispuesto a aceptar a un bebé?
─ ¿Preguntas el porqué? Te diré que fue porque te quise, y ahora más que nunca con esta fuerte locura te confieso que todavía te quiero.
─ Lo lamento ─ asumí sinceramente ante a la noche que acaba de llegar a estar de testigo.
Poco a poco su rostro se alejó pero no dejaba de sujetar mi cintura.
─Suzy, quédate conmigo ─ 
─Acostúmbrate a esto, entonces ─lo besé firmemente sin remordimiento, al fin sería libre sin recuerdos.
No lo esperé me tomo de sus brazos y comenzó a dar vueltas 






 

COMENTARIOS PERSONALES: Aquí reportandome ^^ Después de un año y meses al fin la terminé *risita* intenté corregir los errores e incoherencias de los demás capítulos para que quedara más a mí gusto. Me siento satisfecha de por fin haber terminado algo que empecé, ahora siguen más historias por continuar y corregir.

Chu~ (Besos)



Gracias a ti Aphro..

 

Gracias a Suck My Lolly Arreglos por Briana