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domingo, 10 de abril de 2011

Zulidor: Capitulo 4

“El arcoíris es mi color”


Estás fingiendo decir la verdad y estás cegado por cubrir la verdad cientos de veces, por lo menos eres tú, únicamente tú, así que mírame correctamente. En este mundo eres tú, con nuestra esperanza de apreciar ese lugar especial…. No lo sabes, soy un poco diferente, un poco; mi color es el arcoíris.

*¨EDITANDO* Por mientras sí no has leído el prólogo te lo recomiendo o los anteriores capítulos.

Espera pacientemente y cuando menos lo esperes ya tendré subido con correcciones y con coherencia a los capítulos previos^^ Si deseas puedes dejarme un comentario.

LEE PRÓLOGO AQUÍ

domingo, 19 de septiembre de 2010

Zulidor -3-


CAPITULO 3  Bienvenidos al espectaculo



Cómo fue que me engañaste sin que sospechara, eres igual a una serpiente deslizándose suavemente. Fui testigo de un espectáculo increíble gracias a ti, fue gratis y en buen lugar.
Miss A- Goodbye baby


Pasaron dos semanas desde el primer día en que me puse el objetivo, y cada día se acercaba a mí la sed por jugar con él y las ganas de conseguirlo. Y a su vez eso que insistía en que no diera marcha, era como el remordimiento que me describió Eylin. Pero no llegué hasta aquí sin que pasara nada.

En los primeros días, interrogué a Jason. Él entrenaba junto a todo el equipo, usé de excusa a Zack para verlo. Él tan distraído no se daría cuenta de mis fines. Los veía desde las bancas. Ahí quede fascinada viendo al chico de frenos jugar juntos con los otros que estuvieron en la palma de mi mano. Ellos me vieron confusos y agité mi mano de un lado a otro.

Sonreí al saludo del capitán, o bien el tonto que no me escogió para ser su chica. Antes de que empezara a calentar me dirigí a cazarlos.

─ ¡Jason! ─ canté a este chico. Su impresión me dejo con un poco de simpatía.
─ ¿Qué te traes? ─ cuestionó amarrando sus agujetas, parecía indiferente pero sabía perfectamente que desde abajo le recordé algo.
─Vine  a verte─ le ayudé a levantarse.
─ ¿No te puedes esperar?
─Siempre es así, primero el futbol y luego me…─ quise reclamarme, y éste interrumpió.
─Ya me has vistos ─ estuvo muy tranquilo y viéndome como lo solía hacer en nuestros buenos tiempos.
─Está bien, no vine exclusivamente para verte es que necesito de tu ayuda. ─informé jugando con mi cabello. ─ Tengo un objetivo. 

Su rostro tomó otra forma. ¡Ops! Lo hice enojar, por dentro reía inmensamente. Así que me zarandeó o es lo que quise ver. Abrí lentamente mis ojos y me hallé su rostro pícaro. ¿Qué inundaba su mente para que me viera así?

─ Es Cole ¿verdad? ─
─ Nunca he revelado mis fines. Sólo necesito algo de ti, nada más.
─ Por mi está bien. ─pidió a su vez que le pasarán el balón ─Más rápido que el agua que corre por los ríos, verás que el pasado volverá a las manos que fueron suyas.

Él, aunque nunca lo dijese me consideraba una idiota por ello me apodaba cursimente “tontita”, obviamente entendí su pensamiento que no venia al caso, hablaba sobre el destino. 

Lo que aconteció, me volvió una descuidada. No estar atenta a lo que haría mi ex enamorado, estaba segura que dentro de él había sobras de lo que tuvimos que explotarían tarde o temprano.

 Aquel chico tonto que le lanzó el balón a Jason me tuvo como blanco, su tiró llegó justamente entre mi nariz y mi boca. El mundo se perdió en ese momento. Sólo sé que Zack llegó a auxiliar, no entendí el fin del que busqué.

─ No sé que como ella te puede gustar ─ es lo que escuché entre las vueltas que la tierra daba.

No deseo recordarlo. Zack confesó que para él no era esa clase de persona, sino que me veía como su hermanita. Fui el hazmerreír por su culpa. Ahora si sabría quién era yo. Tuve que resistirme, lo único que quise hacer ante tan humillación es salir corriendo de nuevo al edificio. Más no lo hice. 

Las emociones que nunca demostraba me ayudaban a ser una grandiosa actriz. Fácilmente fingí que el balonazo me lastimó, no era así, sólo me dejó aturdida.

─ ¿Estás bien? ─ preguntó alguien.
─ Si, lo estoy. ─ contesté viendo mi mano que al parecer me habían salido más dedos de los que tenia.
─ Por lo menos no está inconsciente ─repitió Cole, su voz sonó y giré a ver su rostro serio.
─Te llevaré a la enfermería ─asumió a mi cargo Zack
─ ¡Vamos capitán! Hoy iba a estar en la banca Cole ¿porqué no mejor él la lleva? ─

Era Jason.

─ ¿Puedes hacer esto por mí?
─Si, entiendo, cuidaré de tu hermanita.

De alguna forma me ayudó a ir hasta la tribuna. Cole tan cerca de mí y todo por un pelotazo, después de aquella vergüenza que no me quitaría nadie.

─Estoy lista ─ asumí frotando mis manos en cuanto me senté.
─Si te creo, se ve a leguas que eres muy lista.

En realidad me desorbitó un poco su respuesta, tanto que de mí salió un ruido extraño junto con mi risa. Él me devolvió una fantástica sonrisa que creí estar soñando, esto no me había ocurrido antes con un chico, normalmente mis propósitos de tenerlos en mi cama eran tan rápidos y predecibles que no había tiempo de cursilerías.

─Lo que quise decir es que estoy lista para escucharte, Cole.
─No hay mucho que decir ─ apartó su vista de mí ─ ¿Son ciertos los rumores?

Así que por los pasillos corrían rumores que no tenía contemplados en mi contra. Algo más que tendría que solucionar.

─No sé de qué me hablas.
─Normalmente el afectado nunca le pasa por la cabeza lo que dicen de él. Aunque no me importa que me hayan dicho, prefiero formarme mi propia opinión. ─ estuve segura que se lo decía a sí mismo, por lo que quise confirmar lo que pensaba.
─Entonces  ¿confiarás en mí?
─ No es lo que quise decir─sus ojos aceituna volvieron a encontrarme
─No me lo hubieras preguntado de no ser así.
─Eres un poco diferente a lo que todos hemos pensado alguna vez.

Su mano se detuvo por un momento en mi hombro derecho, y sus diminutos ojos sonrientes me desconectaron de la realidad pues no sentí nada. Cole, sólo podía pensar en él.

Esto fue instinto o no lo sé, pero me precipité para retirarme. En cuanto le di la espalda de mí salieron palabras nunca antes dichas a otro hombre

─Lo estuve callando pero ahora sé que eres más que el cutre chico de antes, me empiezas a agradar ─
Ante lo que dije ese chico no supo como reaccionar, sólo sé que dijo algo que pareció ser un halago.
─Tu cabello es tan esponjoso y oloroso que me gusta. ─ tal vez pudiera reaccionar mejor de lo que lo hice. Es que concluí que su confesión fue un error que salió por un momento de descontrol. Me sorprendí no tuve nada que decir simplemente miré a mis zapatos y con eso me alejé.

Estuve caminando. Para cuando me decidí a entrar a las clases, fui primero a retocarme el maquillaje al baño.

Antes de que lograra hacerlo, me desaparecí. Recuerdo ver el techo borroso y de repente aparecí en un sitio donde no había más que naturaleza. Esto era raro, me tuve que pellizcar para asegurarme que no estuviera alucinando, o en una especie de sueño. 

A mis espaldas alguien preguntó si ocupaba ayuda, en lo que me giré y pestañee de pronto regresé a mi realidad. Sólo que estuve un poco desconcertada. 

─ La he visto muy distraída ¿Señorita…?
─ Scarlett Middlenton – contesté al señor Melrose.
─Bueno, señorita Middlenton. No sé si sea normal que actué así o algo le aflija, lo cual no es de mi incumbencia pero si quiere recibir un consejo, entre a clase y hago lo mejor con los conocimientos que obtenga.
─Si,  claro. ─

Cuando surgió eso, no supuse nada, pero luego comprendí que aquel profesor estaba encaprichado en destruir mi vida en esa escuela. A la semana me dio una orden tan estúpida, quiso que me saliera de la clase. No entendía la razón de esa orden, yo solamente corte la horrible orzuela del cabello de la chica de enfrente.

Eso sucedió ayer, y él cada día se ganó estar en mi lista negra. Literalmente no tenía una aunque si la tuviera ahí estaría Abban Melrose en el primer renglón y en mayúsculas.




Aún no iniciaba la semana, era día dominical. Como comúnmente lo llevábamos a cabo, compartíamos nuestras horas juntas; no obstante había algo mal pues Leslie estaba muy distante de Eylin y de mí. Por ende le eche la culpa a Abraham a su novio universitario que sólo conocía por fotos.

No existía otra oportunidad como esta, no la dejaría escapar.


Por los pasillos se expandió como pólvora la inocente confesión de que Zack me cambió por Eylin. Y para su desgracia era verdad, no un simple rumor. Por ello mi amiga asiática estaba cohibida por quedarse a dormir en mi casa, la cual era el mismo techo de él.

Incluso la muy tonta me intentó sacar información de sí me había tirado a Zack o al revés. Ni siquiera lo pensé, irrebatible fue mi estrategia, si yo decía que si a su idea era como admitir que era una mujerzuela, otro cuento era que solo lo supieran unos pocos.

─ Estaba pensando en cambiar mi look, ¿qué dices? ─ le pregunté a Eylin viendo a su pijama de conejitos, tan boba desde que la conocí hasta ahora.
─ Te veras más bonita de lo que estás ─asumió viéndome.
─Tú también puedes estarlo ─
─ ¿Cómo?
─Estoy segura de no haber visto jamás a una china con el cabello de otro color que no sea algo oscuro.─ su risa hizo que pareciera que yo estaba equivocada pero no le di importancia continué
─Bueno, a mí me gusta mi cabello oscuro y mis ojos sin doble parpado ─ ella me había comentado que en su país natal era común agrandarse los ojos y todo tipo de cirugías, lo cual Eylin no practicaba idóneamente.
─ Entonces creo que sólo yo me cambiaré de look ─
─ Pensándolo bien Scarlett, si tú lo haces no veo porqué yo no.
─ ¡Excelente! Te veras tan hermosa como yo. ─le sonreí sinceramente ─Ya había previsto esto así que me tome la libertad de comprar lo necesario ¿confías en mí?

Ella asintió, y con eso empuje mi pensamiento de no hacerlo pues en su mirada estaba evidentemente un desacuerdo. 

Luego de aquella decisión la lleve a mi habitación. Comencé con todo lo que tenía que pasar. En el fondo me excusé que no quería que fuese así pero debido a sus burlas no había marcha atrás.
Se sentó en una silla como si estuviera yendo hacia la orca, me mofé en cuanto estuve preparando el tinte del cabello, Eylin no paraba de asegurarse de que lo hiciera bien. Un poco después se relajo hablándome de su tema favorito, romance. Estaba harta por lo que no puse mucha atención simplemente me concentré en hacer mi trabajo.

Y para cuando le puse todo el tinte la mandé a que fuese a otro lugar de la casa, sin espejos. Ya había calculado en que momento tendría que aparecer Zack en escena. Y todo lo que tenía que ocurrir.
Me arroje a mi suave edredón, gozosa por una victoria. En cuanto entrecerré los ojos sonó la canción favorita de Eylin así que adiviné que era su celular. Lo contesté antes de que hiciera más ruido y así fue como me enteré con una gran noticia la cual guardaría para mis beneficios. Tuve que borrar el historial de llamadas y me preparé. 

El sonido de las escaleras anunció que esa chica estaba llegando, entró desesperada. Suponía la razón pero nada claro. Ignoré eso.

─ ¿Por qué abandonaste el ballet? ─dejó salir de la nada

No te incumbe, pensé aunque luego vinieron las razones que no le arrojaría. Mejor, mentí como solía hacerlo.

─ Hay ocasiones en que tienes que saber rendirte y dejar las cosas ir, ¿por qué la pregunta?
─ Sólo se extraña tu presencia en las clases.

Ella detestaba bailar pero sus padres tomaron esa decisión y ahora ella debía hacerlo. Así fue como la conocí pero eso era historia. Lo único que tenía importancia era ver el resultado. Ya era hora, le quite la toalla de la cabeza a Eylin y la acompañe para lavarse.

Mis suposiciones fueron acertadas, Eylin se quedo desconcertada al ver su reflejo; fingí gritar del susto e igualmente di con que Zack llegaría al escucharlo. Él nos miro esperando lo peor, como quise que fuera. Él acababa de llegar como los demás, Eylin se confió que no había nadie y se quedo en sus peores garras. Y esto gracias a mí.

─ No quise que esto sucediera ─dije actuando como no enterada de que pudiera pasar esa desgracia.
─ Pero Scarlett ¡Mirame! ─imploraba la chica.

Lo hago, querida, esto es debido a ustedes que se burlaron de mí.

No está tan mal, sólo tienes el cabello verde, consolaba Zack viéndome y acercándose un poco a Eylin. Al final ella tenia porque agradecerme, un hombre la estaba observando. 

─En verdad no quise que esto pasara ─ solté otra vez

Mentira…
No leíste el prólogo? :0 Te dejo el link aquí 

lunes, 3 de mayo de 2010

Zulidor -2-


CAPÍTULO 2 El adiós a mi misma.

¿Dónde estás? ¿Cuán cerca estás del sueño malo que tanto deseaba? Aquí yo aun caigo y lloro una y otra vez. Estoy herida, cansada y no tengo fuerzas para levantarme. Pero aun así, tu podrías probablemente verme, y sonreír.

Yenny (Wonder girls) – Hello to myself


Los sentimientos que ahora vivían en mi corazón no tenían nombre. Lo único coherente que intenté, fue el pensar en dejar varias cosas atrás, y ser una persona nueva y fresca pero como muchas veces asimilé que aplacar mis deseos no me daría nada de satisfacción.

Esto apenas comenzaba.

Mis pasos siguieron su curso por mera rutina, aunque en mi cabeza sólo hallé la burla de Zacarías.
Cuántas veces nuestros brazos se aferraron mutuamente, innumerables veces nos agarramos de las manos ¿esas no eran claras señales de que le gustaba a ese chico? Además era Eylin la persona que agitó su corazón…

Estoy segura que no vi bien por tener la mente en otra parte; al entrar al aula me encontré con el profesor. No podía ser, jamás había llegado tarde a una clase. Por ello eché un vistazo alrededor para afirmar que si estaban unos pocos dentro, y el profesor estaba al frente impaciente por alguna llegada.

Abruptamente encogí mi manga para asegurarme de la hora, que esto no era verdad. Ni una vez me sucedió como para que ocurriera en mi último año. Y vaya que casi se rompió mi puntualidad cuando quedaban exactamente dos minutos; pero eso no le quitaba lo extraño de ver a este profesor antes de que sonara el timbre.

Hundí mi cuerpo en un pupitre luego de tan horrible susto.  Escogí de los últimos de las filas laterales y desde allí me dispuse a visualizar mi entorno. Sobre todo al señor Abban Melrose quién escribió con una fea letra cursiva su nombre sobre el pizarrón. Nuevamente miró a su reloj y se dirigió a la puerta, al parecer la iba a cerrar.

Más se salvaron por un pelo de rana calva dos chicos que reconocí.  Eran los chicos de esta mañana, Cole quién se burló de mí al verme maquillándome y el rarito gruñón que se cayó extrañamente. 

Y así, sin más demoras el señor Melrose cerró sus puertas y empezó a pasar la lista de asistencia, mientras que Cole pensó que me haría recordar nuevos tiempos al escoger sentarse justo detrás de mí. 

Recobré mi recta postura teniendo en cuenta que exactamente ese día no usé perfume. Con mi olfato, y si no me equivocaba alguien tampoco lo había hecho, giré mi cabeza disimuladamente a un lado, el tal rarito de la mañana entre todos los lugares disponibles se le apeteció estar junto a mí.

Tenerlo de compañero sería una total molestia, desde que mis ojos lo vieron no se pudieran despegar y no por razones melosas sino lo contrario, ¿cuándo fue la última vez que se cortó el cabello? Estaba por llegarle a los hombros, y también su cutis. Era así de pobre como para no visitar a un dermatólogo, me pregunté.
Y ahí quedaron mis pensamientos cuando escuché a mis espaldas una risita.

 ─ ¿De qué te ríes? ─ le cuestioné a Cole, éste planto su mirada al frente. Le seguí y me encontré con el profesor.
─ ¿Señorita Middlenton?
 ─ Soy yo.
─ De acuerdo, ya son todos. ─ anotó mi asistencia y en breve abrió la puerta a los que pacientemente esperaron  ─ Como hoy es el primer día los dejaré pasar, pero mañana el que no esté a la hora de entrada ni se atreva a tocar a la puerta.
─ Y nuestros cinco minutos de tolerancia ¿Qué? ¿Se los pasará por el arco del triunfo? ─ ahora era Jason a quien volvía a ver.
─ Aquí no hallarás nada de eso. No en mi clase, yo cierro la puerta a la hora que debo ni un minuto menos ni un minuto más, así que sí deben cambiar sus viejos hábitos, háganlo. ─ se plantó en el centro ─ Cumplo con decirles que no hago excepciones con nadie.
─ ¿Y sí usted llega tarde? ─ insistía en retarle.
─ ¿Cuál es tu nombre?
─ Jason Leather
─ Bueno Jason, no tienes que siquiera pensarlo, eso no sucederá.

Con su respuesta se creó una ola de cuchicheos que hicieron adentrarme, alejándome de lo coherente.

El señor Abban no pasaba de los tan temidos cuarenta, lo cual de primera atrapó a más de una. Sin duda en mí no fue así pero creo que lo que realmente me llamó ante todo era la forma en que hablaba, entre cada palabra se escondía un tono de altanería que en él sonaba esplendido. 

Lo demás no logró transcender, básicamente se dedicó de lleno a darnos clases de aquella asignatura llamada filosofía. Sí que le quedaba el trabajo, aunque la verdad el no daba lecciones aburridas. No fue nada nuevo tener que memorizar las fechas que nos escribía y su introducción al principio de ésta.
En lo que menos esperé ya había acabado.



Hora del almuerzo, y para estas horas tendría que saber quién besó a quién en las vacaciones, quién era lo suficiente pobre para conseguir un empleo de verano, y así un mundo de más asuntos. Aunque yo estaba que moría por revivir mis vacaciones entre Paris, Milan y Londres.

No obstante al entrar a la cafetería, no vi a nadie, en realidad me referí a alguna persona que fuera relevante. En su mayoría las caras nuevas rondaban. Y estaban bastante desubicadas ya que un par de ellos se plantaron en nuestra mesa. 

Aunque los nuevos creyeran que era un lugar libre, aquí había reglas que se regían sin importar qué. Un par de chicos se quedaron desconcertados.

─ ¡Hola! ¿Cómo les ha ido en su primer día? ─ intenté sonar tan agradable que me sorprendió que funcionará.
Por mi enorme amabilidad, fui respondida por buenas vibras, aunque claro siempre hay un negrito en el arroz.
─ Eres Scarlett ¿verdad?
─ Así es, ese es mi nombre desde hace diecisiete años, querida.
─ ¡Entonces eres tú de quién me habló mi hermana!
─ Debo ser ─ aseguré, dándome cuenta que a quién se refería era a Lulu─ Bueno, chicos, con mucha pena tengo que decirles que aquí nos sentamos mis amigos y yo.

Puro cuento aquella vergüenza que dije tener, y la hermanita de Lulu, por supuesto que estuvo a punto de creerme mis falsos sentimientos pero estaba segura que la categoría en que me tenía su hermana tuvo que ganar.

Los chicos, que aun parecían unos pequeñuelos fáciles de engañar, se encaminaron a otra mesa. Pero la pequeña,  lanzó un “perverso” adjetivo hacía mi persona. ¿En serio? Su hermana al parecer todavía no superaba su ruptura con Jason. 

De pronto al pasar mis ojos de mi plato, que a figuró que un pajarito lo había saboreado, a la puerta donde muchos entraron antes que ellos, apareció  el chico de las buenas asentaderas.
 
Cole mantuvo la puerta para darle paso al tal Ernesto quien sólo mirarlo sentí mi desaprobación más vivaz que nunca. 

Decidieron sentarse en una mesa que me quedaba perfecta para verlos, si bien esa fue su elección ninguno se hayo con mis mirada. Con todo los acompañaron un par de chicas; la primera era bastante desgalichada, y con muchísimos kilos menos que cualquiera que hubiera conocido por este lugar donde la moda era ser casi un esqueleto, y aun así ¿dónde estaban sus caderas? ¿Qué diantres había comido para que su cabello le llegara a sus muslos?

Después venía justo atrás una chica que mantenía su vista en el piso. Se notaba que le había costado formar ese peinado, ondas sueltas que caía un poco por debajo de sus hombros encogidos.  Seguramente a diferencia de su compañera nunca había ido a una playa, necesitaba urgentemente un bronceado con tanta palidez. 

Ahí estuve, sola en la mesa cuando debieron estar conmigo mi familia. Observé a los cuatro comer en silencio, muy diferente a cuando nosotros nos hallábamos comiendo, realmente usábamos ese tiempo para chismorrear y viborear.

Y fue hasta que me concentré en la chica con rostro de bebé. Ella era Kira, su nombre recorrió mi cabeza para dar con lo que hizo dar un recorrido al pasado, en tan sólo un segundo.

Admito mi afirmación de que la vida siempre es un devenir. Fui alguien completamente diferente a como soy. En ese entonces estaba por olvidar mi verdadero ser. Tengo que aceptar que yo sólo buscaba la aprobación de otros en lo que hacía y en quien sería al paso del tiempo.

Acabábamos de entrar a ese colegio, nuestro primer año. Igual que muchos tantos, un profesor en los primeros días nos hizo presentarnos. En la clase de formación ética, él preguntó sobre nosotros, cómo nos llamábamos, y que queríamos ser en un futuro no muy lejano.

Cómo podía cuestionarnos cuando la mayoría no rebasábamos los quinces, o tal vez me lo tomé a pecho. Pues esa pregunta no tenía respuesta, no sabía que quiera ser sólo entendía que debía ser la mejor… por lo que no quise parecer tonta preparé un argumento para decir en frente de todos.

Faltaban unos pocos, únicamente mi fila. Antes contestó Kira, ella dio una confesión, donde aludieron sus deseos por cantar y vivir rodeada por la música. Lo curioso es que era la primera vez que oíamos su voz, además que sus mejillas tomaron un color rosa empalagoso. Sentí que no fue nada fácil que lo hubiera dicho. 

No anhelaba burlarme de ella, así de insignificante era. Sin embargo todos se rieron, e incluso un chistosito le lanzó una bola de papel que cayó directamente por detrás, en los últimos pliegues de su jumper.

¿Cómo alguien tan cohibida llegaría lejos? El profesor nos pidió amablemente que nos calláramos y fue así como su clase siguió.

Kira no se sobresaltó, y a diferencia de otros yo dedique unos instantes para observarla. Unas sigilosas lágrimas corrieron por su rostro acalorado. En ese momento alguien susurró a sus espaldas lo que se quedo tallado en mi cabeza:
¡Oh no! ¿Cantante? Ella está estúpida si piensa que va triunfar, por lo menos debería tener lo necesario, ya saben, al menos una cara de envidia y un cuerpo de reloj de arena.

Así me percaté que la gente no debía soñar, porque jamás les sucedería. Y básicamente en que las personas no eran santos de cualquier devoción, o eras partes de ellos, o no; y sí no entrabas en su grupo ellos te comerían vivo. 

Por aquel momento en que sonó la alarma, ella salió apresurada al pasillo. Una chica bastante extraña le siguió los pasos mientras que el chico que se sentaba detrás de mí soltó un suspiro.  Él tenía que ser Cole, antes de que cambiara su apariencia a una radiante.

Fue la última vez en que noté que ella existía, y también cuando decidí ser parte de la mayoría que destruye a los más débiles, pero con una diferencia, ser lo más hipócrita posible.

Jason llegó.
─ Así que te han abandonado.
Lo ignoré aparentando estar concentrada en ingerir alimentos. Cuando en verdad me hallé desesperada, estaba sola y de repente me encontré con la idea que todos veían como una Scarlett solitaria.
Vale, lo entiendo. ─ dijo sujetando su almuerzo ─Por cierto disimula, no has probado bocado pero sí que te los comes con la mirada.
─ ¿Celos? Porque si es así, creo debes saber que… ─  quise continuar recordándole su lugar pero éste se encaminó a interrumpirme y yo a dejarle atrás.
─ Por cierto, Scarlett. ─ paré mi viaje ─ No es nada ─ y sonrió.


Estuve sorprendida con tal actitud que me produjo salir de la cafetería pensante. Y bien que esa sorpresa se le quedo cortita. Al recorrer un pasillo  mis ojos se agrandaron. Era imposible, o antes creí que siempre sería así. Irrumpí con un aclarado de garganta. Esto sabría agridulce si pudiera describirlo.
Eylin y Zack se separaron bruscamente, debido a mi aparición les cause tal reacción.
─ Vaya, Scarlett. Nosotros… ¿qué tú…? ─ balbuceó Zack. Este actuó tan torpe que no estoy segura como logró irse sin caerse.
─ ¿Qué está pasando que no me has dicho? ─ solté hacía Eylin.
─ Apenas llevamos unas horas, es el primer día ¿qué quieres que te diga? Por favor, no actúes así.
─ Claro, tienes razón. Es sólo que pensé en que éramos amigas ─ estuve por irme y ella me siguió.
─ Estuvimos hablando, ya sabes…

Empezó a contarme todo, y no exagero, repitió detalle a detalle tan gratamente que pareciera que lo volvió a vivir. Y asumí que ella no dio el primer pasó sino que fue quien no esperaba.
.
Lo que pasó fue que él se le acerco para iniciar una típica conversación,  entre una clase a otra; ellos se escaparon y no entraron porque el tiempo se les fue tan rápido (aunque solo hablaron de lo que les gustaba al uno y al otro).

Básicamente lo único que me llamo la atención fue que Zacarías la invito a una fiesta de bienvenida en la casa de un Remy.

El resto se volvió historia, ya que nunca había regresado a casa sin ellos, mis casi hermanos. Aunque un un no sé qué me hizo pensar que tampoco ellos querían tener mi presencia, por una cosa a otra. Leslie parecía incomodarle mi presencia, Dustin comúnmente la seguía en lo que le placiera por lo que asimilé que él también me evitaría; y claro Zack estaba sumamente abochornado para enfrentar que los vi juntos.

En el recorrido continuaba pensando en la forma en que alcanzaría mis sueños más perversos para demostrarles que burlarse de mí no era divertido.

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Zulidor -1-

CAPÍTULO 1 "Un cruel cuento de hadas"



La tristeza que estaba oculta se tensa, el dolor que estaba oculto surge. Alguien me dijo que la vida siempre es así, que todas las cosas se vuelven aburridas. Alguien me dijo que orara, que soñara, que cualquier cosa podría hacerse realidad… quédate a mi lado en la miseria.
Sunny Hill- Pray


“Érase una vez en Gleeson, Inglaterra una hermosa damisela que vivía en absoluta felicidad. Todo su alrededor era mágico y por supuesto de color de rosa. Su vida era una bendición y por supuesto que ella también lo era. Una doncella de buen carácter y poseedora de un alma pura… “

Ojalá fuera mi vida pero no lo es. Suena igual de ficticio que las historias de las princesas que se encuentra con ese príncipe azul y jamás se enojan; ni aunque las quieran matar las desdichadas brujas ¡que frustrante ser así!
Tal vez el retrato de mi ser es tan oscuro debido al pasado turbio que no me dejaba andar en paz…

Solía vivir con mis padres en otra ciudad, hace un poco más de una década. Mis años iban en total normalidad, hasta que repentinamente una mañana cuando los busqué por toda la casa, las cosas cambiaron.

Esa mañana previamente fui a su habitación para estar en sus brazos. Grité sus nombres en el solitario recinto. Al principio pensé que era una simple broma pero luego de horas así, esperando, lloré sin contener las lágrimas. Holly, mi osita de peluche no ayudó en nada, no me reconfortaba y solo sirvió para que le arrancara la cabeza. 

Mi hogar estaba vacío y silencioso, el único ruido era el del llanto que no contenía. Quería a mis padres y por desgracia nunca llegaron. Esos momentos fueron los más eternos que logré aguantar. Lo dejaron de ser cuando supe que no estaba sola.

Tenía las rodillas pegadas a mi cabeza, pensaba que sí me quedaba en la recamara de los desaparecidos en algún momento ellos vendrían a mí. No estoy segura cuanto tiempo estuve ahí solo sé que en cierto instante el sonido de la puerta se escuchó, y unos pasos. Alcancé a distinguir una sombra, era un extraño el cual desaprobé sin siquiera conocerlo, pues no era mi familia.

 Me escondí debajo de la cama. Gracias a las reconfortantes manos de un niño, Zack, y sus palabras de aliento me hicieron salir. “No tengas miedo” dijo mientras me tendía la mano el buen de Patrick. Ellos me salvaron de esa inmensa oscuridad.

En realidad detesto las excusas, sin embargo congenió que soy un poco como soy por lo que sucedió. En verdad  no, debo ser una gran embustera como para que querer engañarme a mí misma.

Adiós al pasado, un hola al presente…

Me desperté envuelta en las finas sábanas y hecha un desorden. Según la hora todavía me quedaba lo justo para arreglarme. Los demás debían estar dormidos y roncando a todo pulmón. Olvidé mencionar que hace tiempo que vivo con Patrick, Zacarías, Leslie y Dustin, los últimos compartimos casi la misma edad, realmente agradezco tenerlos.

Me vestí con el uniforme del colegio después de salir de la ducha. Era un jumper gris con líneas negras verticales y horizontales. Una blusa escolar blanca con una corbata negra. A la mayoría le quedaba pésimo pero a mí sin una tacha. Ridículo, yo era Esbeydi Scarlett Middlenton.

Soy una persona considerablemente bonita, suspiré al verme en el espejo pero vino a mí la historia de Narciso por lo que mejor me fui directo a la ducha. Al terminar, cepillé mi cabello y los dientes.

Bajé a la cocina por una taza de café descafeinado para desayunar. Estaba sentada arriba de la barra y moviendo los pies emocionada. En eso sentí unas fuertes manos tocando mis hombros. Me giré y ahí estaba, la otra persona casi perfecta aparte de mí con sus ojos azules, y su suave cabello café más oscuro que el mío. Perfecto, si, pero igual de aburrido; a veces quisiera que le salieran barritos.

Sólo que sonreí. Amaba a Zack porque estaba a mi lado y todo el mundo envidiaba ello. Estaba feliz de tenerlo para mí únicamente como un producto exclusivo. Y bueno, en cierta forma lo quería y mucho a comparación de los mediocres que comparten clases conmigo.

─ ¡Hola dormilón! ─ saludé sonriendo un poco.
─ ¿Por qué rayos te levantaste tan temprano en lunes? ─ Sus ganas de continuar durmiendo eran obvias.
─ Primer día. Quiero conocer a los nuevos del colegio, no me digas que tú no.
─ Les darás una gran bienvenida ¿verdad? ─ Él no me conocía o por lo menos no me mostraba con tanta facilidad pues después todo, las niñas de la escuela lo amaban por ser un chico muy sensible y cálido.
─ Claro que lo hará ─ dijo Dustin mordiendo una manzana y entrando en la cocina. Él era guapo tenía derecho a hablarme. Le regresé una sonrisa, ya sabría lo que quería decir. Nadie realmente estaba cerca de conocerme.

 Después de ello me desorbité un poco, si que necesitaba dinero.

─ ¿Y Patrick? ─ pregunté bajando de la barra
─Durmiendo ─respondió Zack viendo a Dustin, creo que algo no andaba muy bien. Le hice señas que continuara, no lo hizo. Y supe que actuaria.

Estaba subiendo las escaleras para ir a su habitación, justo antes de entrar toda soñolienta a Leslie, y esta me pidió que no lo molestara. Sinceramente pude haberla ignorado pero a ella no la trataría de esa forma, nunca.

─ ¿Sigue durmiendo? ─ le interrogué.
─ Eso pienso ─ contestó refugiándose en su toalla de baño, vi que toda su piel la tenia de gallina. ─ Anoche llegó a las 3 de la mañana con su secretaria.

Me crucé de brazos, así que eso era lo que no me querían decir.

─ ¿Celosa? ─
─ Obviamente no, cómo podría estar celosa ─de alguien tan fea, imaginé ─ Solamente pienso que Patrick merece una chica muy mona, no su secretaria.
─Por eso no olvides lo que pensamos.

Las dos reímos tranquilamente. Leslie y yo compartíamos un tipo de picardía que se lograba confundir con otros pensamientos tan enfermos y obscenos… he ahí el porque nos ocultábamos para hacer realidad lo que pensábamos. 

 Dustin llegó diciendo que moviéramos el trasero debido a que se nos hacia tarde para la escuela. Use esa buena llegada para concluir victoriosa lo que ahora traía en mente.

Patrick era hombre, su secretaria una mujer, no muy bella pero era una.
Hj + Mr = S2

Hombre joven mas mujer resbalosa es igual a sexo seguro

No toqué la puerta y entré con pasos firmes al quitarme mis zapatos por la alfombra. Visualicé la ropa de los dos tirada en el suelo. Agarré los pantalones de Patrick, no por ser una pervertida sino para rebuscar dinero y no quedarme sin nada en el bolsillo.
 
De pronto me dieron muchas ganas de estornudar.  Lo hice sin parar.

─ ¿Scarlett? ─Preguntó mientras se encogía en las sábanas casi como un bebé.
─ Vine a agarrar dinero de tu cartera ─confesé sin gota de remordimiento, y para alejar a las feas de nuestra casa, pensé.
─Cariño, por lo mismo te di una tarjeta de crédito.
─ Estoy consciente pero esto no es tan grave como lo que has hecho. No creí que fuera cierto Patrick, tú has actuado como jamás espere de ti, no en nuestra casa. ─ ante todo seguí mi disfraz de ser una chica inocente que no lo hubiera imaginado de su hermano mayor.
─ Scarlett por favor, ya déjalo pasar. Te recompensare con una tarjeta de regalo en tu tienda favorita pero déjame dormir, ¿sí?
─ ¿cómo pudiste? ─ incliné mi rostro poseyendo un semblante devastado, como si aquello fuera una impureza.
  Scarlett –murmuró tocando su rostro ─ La sacaré si eso quieres
─ No tienes que hacerlo ─

Mentí cuando quise decirle hazlo, saca a esa chica fea de este lugar ante que se acostumbre a la buena vida. Lo mejor fue que él entendió que según me dolía lo que hizo. Fue perfecto, Patrick gritó su horrible nombre, ella despertó y él le dijo que estaba despedida. Ella le gritó obscenidades mientras mi tutor le aventaba una cantidad de dinero en el suelo. Me lanzó una mirada de humillación y agarró el dinero como una muerta de hambre. Se levantó y comenzó a vestirse.

─Apúrate no tengo tu tiempo–mencionó Patrick –
─Así no me voy a ir. ─ suplicó con ojos suaves, yo articulé “lárgate” sin que saliera mi voz.
─ ¡Sólo vete!  ─ordenó 

Los ojos de ella se humedecieron y escaparon de nuestra vista, corrió afuera solo con su lencería de baja calidad y su ropa en manos. 

─ ¿Sabes ya qué eres fabuloso? ─ dije suavemente cuando desapareció de mi radar.
─ Últimamente lo he escuchado en un par de ocasiones. 

Comenzó a encender su cigarrillo, y me pidió que llegara temprano al colegio. Me despedí felizmente. 

Leslie como siempre se tardaba en arreglarse, los chicos la iban a esperar esta vez. Ahora yo iría sola. Me fui a hurtadillas de todos para que nadie se me acoplara.

Cuando me subí al carro busqué alguna estación donde estuviera una canción de mis cantantes favoritos pero encontré puras con mensajes cursis o liberales que me daban jaqueca. En algún lado de mi convertible amarillo debía de estar el compartimiento donde guardaba mi reproductor.

Un semáforo rojo fue lo que me ayudó a buscarlo entre los asientos. En lugar de eso encontré mi rímel para pestañas que me compró Patrick en uno de sus viajes a Paris. Como toda mujer, estiraba parte de la cara para no mancharme de rímel en los parpados, el retrovisor me ayudaba a la perfección para reflejar mi técnica de maquillaje; cuando pensaba en mis pocas imperfecciones de la cara observé a un chico de mi edad bastante decente para mirar.

 No lo recordaba pero llevaba el uniforme del colegio, un pantalón negro con camisa gris polo que se distinguía por el escudo del instituto bordado en dorado. Además resaltaba por portar la chaqueta negra tipo de esmoquin y unos zapatos de piel negros. Raro cuando todos llevaban tenis -excepto este chico que estaba parado en la banqueta-. Le quedaba mejor que cualquier otro, tal vez porque este traía la camisa fajada, la chaqueta abrochada y la corbata bien puesta. 

Lo observaba por el retrovisor, él y su decente apariencia no eran del montón.  Me di cuenta que me miró fijamente pero no había reacción alguna de las dos partes. Mi corazón se paró o eso creí y no sabía por qué. Debía suponer era que todos los carros detrás del mío pitaban el claxon. Aceleré el carro y comencé a tararear una de las canciones que antes habían sonado. No supe donde estacioné mi convertible, lo único que sabía era que este día iba a ser increíble.

El colegio tenía la misma apariencia que la mayoría de las otras escuelas en Inglaterra,  y qué decir del clima, raramente veíamos un sol atosigador. Así que aunque ese lugar era conocido me decidí a ver las nuevas caras, donde había una variedad de estudiantes que tendría que escoger para satisfacer mis necesidades.
Un chico que nunca había cruzado vista con él pasó a mi lado un tanto inseguro y lo detuve de los hombros.

─Tú, rarito.
─ ¿Si? Scarlett

Raramente conocía mi nombre y la verdad me negaba a crear que anteriormente pude haber hablado con él. 

─ ¿No sabes quién soy verdad? ─preguntó sosteniendo su libreta en el pecho.
─ ¿Importa?─contesté encogiéndome de hombros.
─No lo creo pero tú no me hablarías nada más porque si ¿así que quieres?
─ Sólo quiero un favorcito que sabré recompensar. 

Observaba su cutis desastroso, su grasoso cabello negro y sus labios poco humectados, luego deje de hacerlo para ver como el decente chico nuevo entraba por la puerta principal y nada ya importaba. Me quedé congelada en mi lugar -eso creí- al ver que se acercaba a mi lugar. Ya faltaba poco y yo seguía donde mismo. Reaccioné cuando pasó a mi lado sin verme, fue a ayudar al chico con quien anteriormente hablaba.

─ ¿Estás bien, Blake? ─preguntó adorablemente mi próximo objetivo mientras le ayudaba al otro a levantarse del suelo.
─ ¿Cómo llegaste ahí? ─ entablé al tal Blake que no podía ni mantenerse parado, poniéndome dura.
─Tú lo tumbaste ─dijo el chico nuevo. Él sonrió y estuve perpleja por su sonrisa más que nada por contemplar tal belleza, aunque  descubrí que usaba frenos en los dientes.
 Era el chico más atractivo que hubiera visto con frenos, lo cual intente evitar buscando alguna imperfección que me diera ñañaras, pero así fueron las cosas, su cabello, su cutis, su cuerpo, todo se veía bastante decente.
─No me di cuenta ─ intenté enmendar. Sin embargo lo hice para que el chico de bonita sonrisa me viera como alguien educada. El otro no me importaba.
─ El mundo gira y no te das cuenta Scarlett─ comentó Blake ─ Nos vemos al rato Rayleigh. ─  Y se retiró.

Igualmente se atrevió “Rayleigh” a irse, le seguí sus pasos. Antes de que otra cosa sucediese quise presentarme.

─Hola me llamo…─le di la mano, él la aceptó pero me interrumpió
─Esbeydi, lo sé ─  Quité mi mano rápidamente de la de él y ladeé la cabeza.
─ ¿Cómo lo sabes? ─ pregunté curiosa
─Eres la clase de chica que se hace notar, chica popular diría yo.  Además de que el año pasado estuve en tu clase de algebra.
─No eres nuevo─ adiviné sorprendida para mis adentros.
─Vivo en esta ciudad desde hace algunos años.

Lo observaba fijamente para intentar recordar ese hermoso cabello color café cenizo. Sus labios gruesos y marcados. No podía quitar mis ojos de los suyos, pues eran brillantes y de color aceituna, y esa magnífica sonrisa. No evité sonreírle y hasta coquetear disimuladamente; él solo entrecerró los ojos.

─ ¿Enserio soy tan invisible que no sabes quién soy?

Sé que eres un chico extremadamente guapo pensé, y  con una mirada de soslayo noté otra gran cualidad, su nalgas bonitas.

─No te reconozco ─dije por vencida
─Te voy a refrescar la memoria ─comentó─ Hace tres meses, yo te pedí que me pasaras mi bolígrafo que estaba debajo de tu asiento ya que yo me sentaba detrás de ti. Era el examen de algebra y tú decidiste ignorarme, tuve que escabullirme para agarrarla y cuando ya la tenía todo se volvió una pesadilla. El terco del profesor Joseph pensó que yo te quería copiar las respuestas, me castigó durante un mes entero, tú no viste mi mano y la pisaste ─suspiró─ astillaste mi muñeca, mis vacaciones las pasé con un yeso.

Al transcurrir sus palabras lo recordaba. Su nombre; Cole Dublín Rayleigh y sí, si se sentaba en algebra detrás del mío.

 Siempre pensé que me acosaba, en ocasiones me sentía observada y lo veía a él durante un instante pues después cambiada su mirada de dirección. Además normalmente escuchaba como respiraba enérgico el aroma de mi cabello. Cole, antiguamente se peinaba usando mucho fijador y separándolo con una línea. Solía usar anteojos y era totalmente un pálido flacucho. Ahora sólo mantenía una leve esencia pues sus ojos eran los mismos, pero ahora tenían un algo especial.

─ ¿Cole? ─él asintió mostrando interés─ Te ves muy diferente.
─Gracias, Esbeydi.
─Llámame Scarlett.

Él negó rotundamente.

─Todo el mundo así te llama. Me gusta Esbeydi, ¿Sabes lo que significa?
─No realmente pero es lo de menos. ─
Le cause mucho daño a este pobre e inocente por mi actitud distraída, tal vez se merecía un regalo tan preciado como que me llame de esa forma.

─Quiero algo a cambio –le pedí
─ ¿Qué? ─preguntó deshaciendo su sonrisa y poniendo las manos en su bolsillo.
─ Aun no lo sé, pero acuérdate cada vez que me llames Esbeydi que estás en deuda conmigo.
 ─ Tú también tienes que aclarar cuentas conmigo, y unas muy grandes ─ irrumpió un metiche a nuestra conversación.

Se trataba de Jason Leather un chico de mi clase de educación física. Él fue mi última conquista. En pocas palabras me acosté con Jason. Fue uno de mis objetivos más fáciles de mi historia, justo fueron 3 días para que cayera, una semana de caricias (después de la escuela, nadie se debía enterar de mis relaciones), dos días más y dormimos juntos.

Las demás veces donde nos besamos no fue parte del plan pero lamentablemente para él nos encariñamos y duramos más de lo debido. Sin embargo se volvió tan aburrido que lo tuve que cortar. Estoy segura que lo acepte por  su apariencia que era varonil y no tan brusca.

─ ¡Jason! ─canté ─ ¿Tan pronto ocupas que te ayude con tu tarea?

No me contestó pero me veía fijamente.

─ Cole te está buscando Kira. Por cierto señorita buenas calificaciones quisiera hablar contigo a solas ─enfatizó la última palabra.
─ Creo que salgo sobrando ─aseguró Cole desconcertado
Iba a negar cualquier pensamiento que le pasara más Jason me jaló del brazo.

─ ¿Qué te sucede? ─le pregunté furiosa ─ Deja de tocarme Jason eres muy rudo. Si me queda un moretón yo te…
─No te metas con Cole, ─me ignoró mientras me soltó ─Me refiero a que él tiene cosas más importantes en estos momentos. Además es un chico bueno, educado y siento que no merece lo que le puedes hacer.
─ Zack también es lindo y tierno. Igual que tu lo fuiste, y acaso recuerdas que me haya tentado el corazón ¿eh?
─ Recuerdo exactamente lo que me dijiste cuando ya no quisiste seguir con tu jueguecito. Todo es cosa del pasado, y te perdoné.

Para mí eso fue peor que si me hubiera insultado y humillado. Pero después de todo, específicamente me gustaba ser falsa, demostrar que podía ser una chica normal arrepentida de lo que hacía. Así que aunque estuviera muy furiosa por lo que dijo, levanté las comisuras de mis labios siendo una sonrisa hipócrita.

Al final del pasillo venían mis verdaderos amigos, los demás estudiantes los reconocían y trataban con un poco de respeto y hasta con miedo; era allí donde pertenecía no en los brazos de este chico de cabello rizado. Volví hacia Jason y él apuntó al lado contrario donde Cole hablaba con esta chica rara y pequeña, Kira Hyatt

─Cole tiene novia y es Kira. Y espero que no se te ocurra interferir en nada de lo que mi mente ha sugerido que harás.
─Tranquilo, te prometo que por mi culpa no va llorar ni sufrir…-insistí en mostrarme igual que una chica linda.
“Lo será por la culpa de Cole, de eso me encargo”

Los sentimientos que ahora vivían en mi corazón no tenían nombre. Lo único coherente que pude hacer es pensar en que pudiera dejar varias cosas atrás, y ser una persona nueva y fresca pero nuevamente asimilé que estaba mal, el juego apenas comenzaba.

Justo entonces apareció Zack en donde estábamos. Le dio un apretón de manos a su colega; los dos jugaban en el equipo de soccer juvenil de la ciudad ¡vamos tigres! Pero que fuera su compañero no significaba nada para mí. Corrí completamente con la mirada al intruso entre Zack y yo. Por supuesto que se fue pero me retó, sabia a lo que se refería.

De pronto sentí el brazo de Zack pasando por mi cuello.
─ ¿Qué te traes Zacarías? ─ me atreví a sonreírle, confiaba en que al fin se arriesgara a pedirme que fuéramos más que lo que éramos, bueno no tenia nombre nuestra relación simplemente para mi él era mi Zack.
─ Tengo algo muy importante que decirte ─ murmuró felizmente como un niño que quería contar un secreto.

Eché un reojo a nuestro entorno, bastantes posaban sus miradas por la tenue curiosidad de saber que le decía el jugador estrella a la chica más popular de la escuela. Basto enterarme que ya todas las niñas me tenían envidia de poder tocarlo que procedí a agarrar una de sus manos y acariciarla.

─ Si dime. ─ parecía que no tenía idea de lo que me preguntaría.
─ Yo… ─susurró en mi oído con una voz tan melodiosa que arrulló a mis oídos─ Creo que alguien me gusta.

Ya dilo, de cualquier manera sabia que luego de años de derretir tu corazón, admitirías que tú y yo… corrían los pensamientos. Pero en su lugar recibí algo inesperado.

─ Eylin me gusta ─ confesó libremente a nadie más que yo.

Mi corazón sintió algo que no había recibido; era un enorme desplante. Y además de todo el chico que me confesó que le gustaba alguien más, le gustaba mi mejor amiga.

─ ¿Desde cuándo?
─ No estoy seguro, creo que desde que la conocí. Ella es simplemente hermosa por dentro y por fuera ─de esto era de lo que hablaba Zack era tan sensible que debía de estar en extinción─ Voy a declarármele pronto.
El pasillo se inundó por su risa dulce, y también por los suspiros enfermizos de las que lo escucharon reír.
─ ¡No! ─dije perdiendo los estribos. Podía soportar mucho más que esto, fingiendo ser lo que no era pero se volvió inconcebible que él me fuera a suplantar por la chica asiática.
─ ¿Estás bien? Nunca te he visto así antes. Si quieres te traigo un jugo de la maquina o…─
─ No creí que realmente alguien como tú le gustasen las chinas ─ le solté volviendo yo. Él me observó incrédulo.
─Tú más que nadie deberías saber que ella es de aquí, pero que sus padres son de Corea del Sur.
─ Lo siento Zacarías ─ le rosé mis dedos con sus mejillas. No me mostraría ante él otra vez, pero esto no se iba a quedar así.

Tomaré represalias querido, afirmé a mis adentros. ─ Sí tú eres feliz, yo también lo seré. ─

─ Sabia que sería así Scarlett. ─me abrazó y en cuanto dejo de mirar mi rostro, hice la expresión que nacía de mí ─Que tú me apoyarías.
─ Siempre podrás contar conmigo ──

Este chico se fue sin antes cerrar los ojos con placer como si todo eso fuera un sueño para él. Me alejé pasivamente tocando mi cabello, esto lo hacía cuando necesitaba pensar en lo haría para que todo estuviera a mi favor. Al final regresó mi intuición y con ella mis amistades.

─ Ni pareciera que me conocen ─ saludé llegando al círculo que formaban Leslie, Dustin y Eylin.

La chica asiática, la vinculada a mis emociones, rápidamente se dirigió a darme un abrazo. Yo se lo regresé sin dejar de pensar en las palabras de Zack. Aunque me tomo desprevenida la respuesta de Leslie.  Ella se retiró murmurando algo inaudible y jalando a Dustin con ella. Los vi retirarse y éste ladeó su cabeza encogiéndose de hombros.

─ ¿Qué mosca le pico? ─ pregunté sorprendida
─ No lo sé supongo que trae problemas con su galán ─ dijo Eylin a mi lado acompañándome por el pasillo ─ Por cierto, todos andan diciendo lo lindo que se veía ya sabes quién, a tu lado.
Tuvo el valor de sacar a relucir el tema.
─ ¿Por qué hablas de esa forma de Zack? ─me le acerqué mostrando mi autoridad ─
 ─ Es que él es un chico muy especial…
─ ¿No será que te gusta?
─ ¡No, cómo crees! Llevo años conociéndolos Scarlett, no es que pueda verlo como un hombre siendo que todos sabemos que te quiere; además es cierto que es lindo pero hasta ahí. Lo único certero que te diré es que me gustaría conocer a alguien como él.
─ Lo sé Eylin. ─ sé que eres insegura y que siempre andas detrás de mí porque quieres ser por lo menos un poco como yo, tan patético Es por eso es que no quisiera que te fíes de Zack, es igual de basura que todos los chicos, ¿te puedo confesar algo? La otra vez Dustin me confirmó que halló porno en su habitación. Me estoy tomando muy apecho acerca si en verdad voy a aceptar sus sentimientos o si debo rechazarlo.
─ ¿En serio? ─ Crédula, me estaba creyendo.
─Si es por eso como tu amiga de años Eylin quiero que consigas algo mucho mejor, alguien que te merezca y te quiera por dentro y por fuera. ─ Por dentro una risa amarga se encontraba pues dije el mismo argumento de su enamorado y ni siquiera ella esperaba que alguien como él pudiera verla, mucho menos decir esas cursilerías.
─ Es impresionante que el chico estrella sea así. Bueno, eso me hace recapacitar que no puedo juzgar a alguien nomas porque si.
  Lo sé. ─ le di una mirada reconfortante ─
─ Gracias por lo que me has dicho.
─ Para eso son las amigas Eylin ─ le dije mostrando gentileza y confirmando que creyó en toda la palabrería que le dije.

 Así tenía que ser.

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¿Y si digo que volví…?

¿Y si digo que volví…? Alguna vez lo dije y lo repito: el tiempo sin duda pasa a gran velocidad. No estoy precisamente segura que hay...