martes, 10 de mayo de 2011

Feliz día mamás (:


Hoy es el día de las madres, oficialmente en México, bueno les quiero decir que Dios las bendiga a todas en general. Pero creo que las madres necesitan ser más vistas, doy gracias de que existan. Si antes no quería tener hijos, por cosas raras, ahora deseo ser madre de 5 niños... :)

Bueno dejaré un pensamiento que alguna vez leí y que encontre en internet.

La mamá más mala del mundo:

Yo tuve la mama más mala de todo el mundo. Mientras que los niños no tenían que desayunar, yo tenía que comer cereal, huevos y pan tostado.

Cuando los demás tomaban refrescos gaseosos y dulces para el almuerzo, yo tenía que comer emparedado.

Mi madre siempre insistía en saber donde estábamos. Parecía que estábamos encarcelados. Tenía que saber quienes eran nuestros amigos.

Insistía en que si decíamos que íbamos a tardar una hora, solamente nos tardaríamos una hora.

Me da vergüenza admitirlo, pero hasta tuvo el descaro de romper la ley contra el trabajo de los niños menores. Hizo que laváramos trastes, tendiéramos camas, y aprendiéramos a cocinar y muchas cosas igualmente crueles.

Creo que se quedaba despierta en la noche pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer. Siempre insistía en que dijéramos la verdad y solo la verdad.

Para cuando llegamos a la adolescencia ya fue mas sabia, y nuestras vidas se hicieron aun mas miserables, se volvió posesiva.

Nadie podía tocar el claxon para que salieramos corriendo. Nos avergonzaba hasta el extremo, obligando a nuestros amigos a llegar a la puerta para preguntar por nosotros.

Mi madre fue un completo fracaso. Ninguno de nosotros ha sido arrestado. Cada uno de mis hermanos ha servido a su patria, y " A QUIEN DEBEMOS CULPAR DE NUESTRO TERRIBLE FUTURO? Tienen razón, a nuestra madre.

Vean de todo lo que nos hemos perdido. Nunca hemos podido participar en una demostración y actos violentos y miles de cosas mas que hicieron nuestros amigos.

Ello nos hizo convertirnos en adultos educados y honestos. Usando esto como ejemplo, estoy tratando de educar a mis hijos de la misma manera.



Verán doy gracias a Dios por haberme dado "LA MAMÁ MÁS MALA DEL MUNDO".

Si quieren llorar, por sólo recordar lo valiosa que es una madre, les dejo esta canción coreana. Dice cosas muy ciertas. Yo que soy un poco fría con mi madre, casi lloró, pues acepto que es una gran mujer. Les digo por cosas que he tenido que pasar, que la familia es de lo más grande que Dios pudo darnos. Las amo, a ustedes, a mi familia, y a DIOS


Dear Mom Llora como yo lo quise hacer:


lunes, 18 de abril de 2011

Espejito, espejito ¿Quién es la mas bonita en este reino?



Has visto tu reflejo, sí, una y otra vez, ¿Cuántas veces exactamente? Vaya, así que realmente te importa qué hay ahí. ¡Sólo es una pesada máscara! Piensas con un puño apretado: la cual se ha encargado en esconder tu verdadero ser por mucho tiempo.

Pero no te gusta lo que eres, claro, a nadie le gustaría ser tú, feíta, gordita, bajita, cabello encrespado… un sinfín de defectos.

Lo peor, es que tus hermanas son lo contrario, tus primas igual, ni se diga tus amigas. ¿Qué es lo que soy?, ni tú misma lo ves ¿verdad?

Con los dedos de tus manos puedes contar las escasas veces de toda tu existencia que te han dicho “guapa”. Suena tan desabrido, como cuando piensas en las calorías que has comido.

Sueñas desde pequeña en que tu vida sea el cuento del “patito feo”; pero ¿a quién engañas? Te enojas con tu padre cuando ves la tapa del baño arriba, o cuando la bolsa del cereal la dejan abierta ¡Puff, me recuerdas a Hulk! Já. Nuevamente tu despreciable hipocresía, llegaste a pensar “Fíjense en mi interior, eso es lo importa” pero dime, hoy hablaste mal de tu mejor amiga, destrozaste con la mirada a las arpías de las chicas populares. Y no es todo, estás enamorada del chico más guapo de tu escuela. A los pobres feos les tienes lastima.

¡Ahh! Recuerdas que hace unas noches pensaste en que una estrella de Hollywood se iba a enamorar de ti, grata sensación que poco duro, pues al día siguiente en Yahoo respuestas cuestionaste acerca de tu sueños, fue un tema destacado donde decían que la mayoría de varones no creían en ese tipo de amor, que les importaba más un cuerpo voluptuoso para tener un buen sexo. Tu corazón débil al fin se destrozó. Tienes tanta impotencia, “este horrible mundo que solo se fija en el exterior”

Y es ahí cuando se te viene a la mente la frase que te dijo tu novio cibernético. Te estás riendo, tu risa es completamente desagradable, sueltas otra sonrisilla.

 Siempre es lo mismo, jamás cambiara. Mamá te lo repitió desde que supo que había criado a una niña de cabello esponjado, de color deslavado y la cual su himno era voy a traer el pelo suelto, y la mayor fan de la bella y la bestia. El lema de tu familia: No hay mujer fea, ni belleza extraña, solo existe mujer pobre. Tal vez por eso la mitad de ellas se han hecho una cirugía plástica, pero al final es solo eso, plástico…

Meditas un segundo, tu madre es más delgada que tú, pero después de eso si tuviera cien kilos de más la seguirías amando, ¿o no? Ella te amamanto sin pensar en que si eras hecha para ser una chica mona y rica. Tu padre ha sido tan estricto, que crees que a tus espaldas le dicen ogro; y sin embargo, lo amas tal cual es.

 Y cuando te enteraste que tu cuñado le puso el cuerno a tu hermosa hermana, disculpa, pero jamás pensaste acerca de que la había dejado por fea ni en cuan guapo fue el mujeriego de ojos azules y sinvergüenza. Ha brotado una lágrima que recorre tu rostro, salió por encima de tus ojeras y pecas. Nunca habías sentido y visto en el espejo algo tan sincero y puro dentro de ti

¿Será que en ti hay alguna otra belleza junto a tus hermosas lágrimas?

domingo, 10 de abril de 2011

Zulidor: Capitulo 4

“El arcoíris es mi color”


Estás fingiendo decir la verdad y estás cegado por cubrir la verdad cientos de veces, por lo menos eres tú, únicamente tú, así que mírame correctamente. En este mundo eres tú, con nuestra esperanza de apreciar ese lugar especial…. No lo sabes, soy un poco diferente, un poco; mi color es el arcoíris.

*¨EDITANDO* Por mientras sí no has leído el prólogo te lo recomiendo o los anteriores capítulos.

Espera pacientemente y cuando menos lo esperes ya tendré subido con correcciones y con coherencia a los capítulos previos^^ Si deseas puedes dejarme un comentario.

LEE PRÓLOGO AQUÍ

viernes, 1 de abril de 2011

Stay With Me (2)

Esta es mi trágica historia, simplemente me destrozaron el corazón. Todavía no puedo borrarte. Sigo pensando en ti. Quiero verte y eso es tan malo. El sonido de la lluvia que golpea la ventana en mi corazón. ¿Por qué peleamos? ¿Por qué nos gusta esto? Tonta, ¿no sabes que lo único que necesito eres tú?
 0330, U-KISS



Ella: Cada día que pasa me doy cuenta que es peculiar como una hoja que cae del árbol en otoño. Lo he visto mientras no se da cuenta. Si tan sólo pudieras ver sus flamantes y diminutos ojos verdes. Cuando lo veo, siento un vuelco en el corazón. Mi meta antes de irme es hacerle sonreír. Él siente que soy poca cosa, yo lo sé y no se equivoca. Me ha ignorado desde hace semanas. Pero no importa; desde que lo supe, no he querido hacerlo. ¡Perdóname, no puedo!

Él: No me había atrevido a preguntarle a alguien el nombre de aquella chica cuyo constante pensamiento crecía dentro de mi cabeza. Desde hace 6 semanas me niego a dejarme guiar por el tonto sentimiento que invade mi esencia cuando la veo.

– ¿Tú qué opinas? –preguntó el chef ejecutivo.
– Es tan infantil. –le contesté fríamente a mi subalterno, viendo la frustrante cara de dolor de la chef Pâtissier.
– ¿Entonces? –repitieron los dos al unisonó, pero con un fin diferente.
– Sus sentimientos los deben dejar fuera de esto. Mientras nuestro bolsillo no se vea afectado, no existe inconveniente para mí.
– Eres de lo peor ¡Yo renuncio! –gritó la chica, aventando su largo mandil y desabotonando su filipina negra.
– ¿No vas a hacer nada? –bromeó mi compinche en el trabajo.
– Muchos aventurados se atreven a seguir un nublado camino, y los fracasados se regresan por donde vinieron.

Él se rió, yo no tenía ganas de aquello; lo fulminé con la mirada. Después de todo, era una ridiculez que yo defendiera a la chica porque el chef ejecutivo la hubiera insultado y esta lo culpaba a que no cumpliera mis órdenes.
Quede en calidad de satisfecho en mi expansiva oficina, recargándome en mi silla al irse los tipejos. Sólo que me hallaba, solitario. Sin nadie.

No me dejaría llevar por las emociones, eso era de gente debilucha. Como era de esperarse preferí encontrar solución de quien reemplazaría el puesto de la chef. Urgente quería tener a alguien que fuera capaz de aguantar la carga mientras conseguía a otro sujeto de planta. Por lo tanto, no perdería a clientes. Así que salí para preguntarles hipócritamente a los comensales si todo se hallaba bien y si necesitaban algo que no fuera un postre.

No soporte tanta doble cara.

Extraño, pues aunque era muy quisquilloso en la mayoría de mi complejo, había aprendido por azares de la vida, a ser tal como soy, nada de hipocresías o compasión. Y si, detestaba, aborrecía, despreciaba el 90% de la sociedad del mezquino mundo; pero se debía a que no conocía el otro 10%, empezaba a creer que ahí estaba presente la chica de mis pensamientos ¿Pero qué estupidez más grande?

Fui al baño de caballeros a refrescar mi agraciado rostro. Me miré en el espejo de marco color oro; el reflejo concibió por primera vez que un corazón solitario puede tener dentro una revolución de emociones por cierta persona de la cual no se conocía nada.
Solamente el saber que existía me gratificaba, pero por otro lado me recordaba que todo se volvería espantoso. Acabaría en la tragedia si seguía a mi corazón.

Cabizbajo puse mis manos en el lavamanos, cuando regresé a la normalidad ella salía frotándose sus rojizos ojos de la caseta de un baño. En mi espacio.

– Este es el baño de caballeros–le señalé. Por primera vez tuve la razón contra ella.
– Me equivoqué –murmuró con voz quebrada y probablemente maldiciéndose por la tontería. – Lo siento, si quieres puedo limpiar la suciedad ya que estoy aquí.

Esa chica evitaba mi vista, omitiendo mi sobresaliente existencia. Rápidamente llegó con su equipo de limpieza. Pasando de un lado para el otro como un saltamontes.

– Deja de fingir –la atrapé cuando esparcía desinfectante. Yo me hallaba atrás mirando como hacia su trabajo con pasión.

Esperé su respuesta, pero no lo hizo. Esto me desquiciaba más que nada en el mundo por lo que la jalé de un brazo y le exigí algo que ni yo entendía: “mírame”. Enfrente de mí y no me echaba un vistazo. Sus ojos fijos al piso.

– En primera estás pisándome el pie– perdí cuantas veces me ha dejado como un idiota –Hago mi trabajo – se zafó de mí y siguió haciendo de las suyas.
– Soy tu jefe deberías tratarme con más respeto sí quieres conservar este empleo –
– O si no me despedirás igual que a Ciara, ¿o no?
– ¿Con que así se llamaba la chica? Bueno, ella se lo ganó– prepotente, de esa forma lo dije. Quería demostrarle que yo era el que mandaba.
– Así se llama, aún está viva. ¿Te puedo pedir un favor?  Vete para que termine de limpiar pronto. Mi medio turno termina a medio día y quiero dejar todo bien antes de irme.

Salí con la impresión de haberla tenido cerca de mí, pero ni así me miró. Ella suele mantener la vista baja. Y cuando la alza, tiene unos mechones largos que le tapan el rostro. De pronto me obligué a olvidarme de ella. Esto no podía consumirse.

Su cabello largo y sumamente lacio, esos mechones despeinados que le cubren la cara, esas uñas pintadas de verde pistache a juego con su calzado deportivo, y el listón que usa como diadema, es clara la señal. Unos años menor que yo. Si todo se descarrilaba pudiera yo aparecer, el flamante socialité Alexander, en primera plana en un periódico por acosar a una empleada menor de edad.

No, ella era tan poca cosa para mí. Es comparable con un bonito animalito pero insignificante a la vez.

Tenia a favor que no le agradaba, entonces trabajaría para que me odiara. Le daría mi peor trato; aunque no me gustara. La dejaré de molestar, para que tenga la guardia baja y luego la despediré sin piedad.




Como no era la hora pico la mayoría se iban a comer pues estaba prohibido consumir de nuestros alimentos. Y ahí fue cuando inicié con lo que tramaba. ¿Por qué no buscar más trabajo para ella?

Por la puerta trasera iban saliendo cuando le grité a unos de los garroteros de meseros que le dijera que ella no podía ir. Puso esa linda cara de asombro, y fue corriendo a los baños. Yo caminaba triunfante detrás de ella.

Sacó de la nada, y con un pulso inestable unos audífonos. Antes de que se los pusiera una lavaplatos gritó su nombre: Suzy. La noté pálida y sus movimientos eran bruscos. Acercándome con las manos en los bolsillos, le quité un audífono de la oreja para asegurarle:

– Debiste hacer bien tu trabajo. –me salió una voz dura, probablemente le di miedo.
– Si, debí pero está bien después de esto me voy–increíble, Suzy no me dirigió unas palabras despectivas; es más, pareciera que me lo decía como su viejo amigo de la infancia.

Cuando vi que se frotaba la cara igual que una niña frustrada y suspiraba para buscar alivio. No logré resistirlo. De repente ya habían salido las palabras que no quería decir.

– ¿Suzy qué te gusta de comer?
– Ahora que sabes mi nombre podrás maldecirme correctamente. – ¿Bromeó? Lo suponía, ya que lo replicó sin subir de tono y con leves curvas en las comisuras de sus labios.


La chica trabajaba rápido, cuando menos estuve presente ella se despidió. Y para mi fortuna ya era hora de su salida. Lo tomé como un juego a las escondidas, la encontraría. No anhelaba ser su acosador pero por lo menos esto me conformaba. Además no estaba de menos después de años sin un día entre semana libre dármelo ya que nadie lo ofrecía.

Desde los encargados de la limpieza hasta el chef ejecutivo comían cerca. Su paladar no era selecto ni disgustaba de los sabores más grandiosos como el mío. Supuse que irían a un restaurante de comida rápida. No tarde en ver el carro del capitán de meseros entre el estacionamiento de un “Olive Garden”. Oculté mi mueca de victoria al momento que me vieron entrar. Se pararon de la mesa y comenzaron a balbucear falso gusto de verme.
Pero ella no estaba ahí, exigí que me dijeran donde estaba, apuntaron al centro comercial de enfrente y dijeron a unisonó: fuente de sodas.

Caminé apresurado, incluso como experiencia nueva choque con gente común, de inmediato me sacudía mi envidiable vestimenta. Hasta que vi en una esquina del enorme centro comercial con letras de neón “fuente de sodas”, tardaría mucho en encontrarla. ¿Pero qué me pico? Entraría a ese lugar lleno de máquinas de videojuegos, comida para gordos y música de fondo que repetía la misma frase en toda la canción, todo por una chica. Si, y ya tenía los pies firmes adentro.

Paso a paso, comprendí que esto no se repetiría. Desde luego que cumpliría mi objetivo, o eso creía, aunque algo en mí se retorciera.

No supe que pensar, adentro reinaba el sexo masculino, pero la mayoría eran niños jugando maquinitas de videojuegos. “¿Qué hace ella aquí?”. Suzy se hallaba jugando en una de “esas”, una de carros de carreras. Su tensa cara me aclaró que se tomaba en serio estar ahí pisando el acelerador. Me recargué en la pared un rato, observándola.

Cuando la vi dando ligeras patadas al aire por haber escuchado su fin y una tontísima canción de derrota, decidí probar e imitar su empeño en el juego virtual.

Saqué una de las tantas tarjetas de crédito que llevaba en mi cartera. Nada más anduve merodeando si alguien también traía tarjetas para jugar. Descubrí que todos metían monedas. Frustrante, las quise ir a cambiar allí mismo donde vendían palomitas, barras de chocolate, y miles de porquerías grasosas para gente como yo, y maravillas para los obesos.

Confronté con la señorita que atendía, pues no aceptó cambiármelas, debía comprar y no lo haría. Seguía defendiendo mi derecho de consumidor, la dejé balbuceando pues Suzy gritaba, y yo colapsé por dentro. Me espanté, realmente lo hice como un nuevo yo. Sin embargo me arrepentí, pues ella chillaba de felicidad. ¿Por qué a mí? Esta chica loca acabaría conmigo antes que yo con ella.
Mil veces insensata, despreocupada, chiquilla sin moral, pobre… y ahora me miraba. Desde hace mucho tiempo quise sonreír, más no lo hice, preferí dejarme llevar por su bella sonrisa que se fue desvaneciendo con mi aparición.

¿Por qué me estás ignorando? Escogió darles importancia a unos niños, pues al parecer consiguió un nuevo record. Luego se retiró de las maquinas de carreras a otra con flechas en el suelo, yo la seguí; tambaleaba su reluciente y largo cabello. Se estiró un poco, seleccionó algo en la pantalla y pisoteó unas el piso con luces. Me puse a su lado. Sabía que ella notó mi existencia pero continuaba bailando en esa máquina zarrapastrosa.

Mandé a un niño que me instruyera como se usaba, pero cuando vio que competiría con Suzy, me trató de convencer que ella era la Maestra. Debido a mi naturaleza testaruda, me importó un bledo. Esperé a que finalizara la primera ronda. Sonó mi teléfono móvil, los contesté y cuando pronunció una palabra la persona de la otra línea, le colgué.

– Ponle en fácil –dijo Suzy con una sonrisa que me reto aún más, cuando me pare a su lado en la máquina.
– Esto no está bien, eres demasiado jefe como para poder conmigo, y soportar la derrota. No me subestimes, soy la maestra del dance, dance revolution – sonaba tan “yo”, no me gustaba.
Me quité mi chaqueta y se la dejé a un pelafustán.
– ¡Oiga, no se vale, no soy su chacho!
– Ten –le di un billete de $ 100.
– ¿Qué canción quieres? –repitió sin creerse que yo estuviera compitiendo con ella.
– La más difícil.
– Bien, sí tú lo dices.

Exacto si yo lo digo se hace. Aunque no lo haya jugado en mi infancia le intentaría ganar a la reina; pero sería complicado. Antes de que comenzara, sonó mi teléfono; lo di como muerto.

La canción era demasiado rápida, y además tenías que brincar más de una vez. Suzy la tarareaba mientras yo me agitaba. No sé cómo pude zafarme la corbata. Al final, no soportaba una punzada en las rodillas, pudiera ser que se me salió el líquido sinovial.
Ella picaba mis costillas, yo volteaba a ver a las flechas que había tocado en el suelo y tocando mis rodillas; hasta que se cansó de zarandearme y puso su rostro frente a mí. Por fin me atreví a quitarle uno de sus largos cabellos mientras los dos volvíamos a nuestra respectiva altura. Balbuceé pues quería exigirle algo cuando ella alzó sus manos. Sonreía a tal punto que sus ojos achocolatados se rasgaron y de sus mejillas surgieron unos lindos hoyuelos. ¿Qué intentaba decir? ¿Se daba por vencida?

– ¡Nuevo record! Eres bueno a pesar de tu edad.

Yo no estaba feliz y menos cuando regresó a canturrear la llamada de mi teléfono. Al verla todavía con las manos arriba se me ocurrió cuestionarle:

– ¿Por qué tienes las manos levantadas?

Su risa. Nunca había escuchado algo tan bonito.

– Choca las manos conmigo, hemos ganado.

Lo hice, y es de las pocas cosas significativas que no me arrepentiría. A partir de eso, anduvo guiándome por todo el lugar. Casi no hablamos, me dediqué a verla en todas sus facetas. No lo cambiaría por nada.

Luego se le antojó comprar un helado de vainilla, se lo iba a invitar, tontamente se me olvido pedir mi chaqueta al niño y al parecer huyó.

Me crucé de brazos en una mesa, antes ordené a un empleado que la desinfectara ante mis ojos. La vi acercarse con dos helados y otras chucherías. Como era habíamos pasado casi toda la tarde aquí, no le permití sentarse, le dije que era mejor que nos fuéramos. Luego me dio una de sus chucherías cafés.

– Toma, es para ti. Te lo mereces.
– ¿Qué es?
– Un pretzel. Estoy segura que no has probado cosa tan deliciosa en tu vida jefe. –exageró en exceso lo cual me causó gracia, pero no importó. Estuve consternado, Suzy me decía Jefe.
– En este momento no estás en tu turno.
– De acuerdo, Alex.
– ¡Agh! Alex, no, no me llames de esa horrible forma otra vez.
– Entonces puedo llamarte ¿Xander?
– Por algo Rose me puso como nombre Alexander, pero ten el favorable honor de llamarme Xander.

No respondo por esto, deseaba que ella preguntara por Rose, eso significaría que le importaba conocer de mi vida. Nuevamente sonó el insistente teléfono.

– ¡¿Qué?! – respondí furioso la llamada, pare de caminar para tomar el auto.
– ¿En dónde estás? Te fuiste sin decir nada, deberías estar en la oficina de tu abuelo, y nada– se quejó la mujer.
– Sabes mejor de mi vida que yo mismo, Rose. –
– ¡Ayy hijo! ¡Velo por tu bien! Dime la dirección en que estás para que pasé por ti.
– Estoy con una chica.
– ¿Qué?... –le colgué después de soltar la sorpresa a mi madre.

Nadie más que yo deseaba que no lo molestarán. Caminando, la vi por el rabillo de los ojos; aunque temblaba no dejaba de lamber su helado.

– No traigo mi chaqueta o si no te la daría. No puedo quitarme mi camisa y dártela. –no me excusé, me reclamé a mí mismo.
– Sería sexy ver esa nueva faceta tuya, Xander.

Eso, el hacerme ver como un tonto. Me transformé de color a un rojo. No haría aquello, pero si esto. Tiré lo que llevábamos en las manos. ¡Por primera y última la abracé fuertemente!, como si así pudiéramos aferrarnos mutuamente.

– Me gustas Alexander, aunque no lo quiera admitir. –confesó poniendo sus frágiles manos en mi espalda.

La apreté mas, pensé en que si Suzy pudiera gritar solo mi nombre entre la multitud, solo la miraría a ella, a nadie más. Me soltó poco a poco. “No lo hagas”. Colocó sus manos en mi camisa, jalándola poquito y escondiendo sus ojos.

– ¿Qué sucede? –le pregunté
– Yo…–bajó la cabeza, dio un paso atrás y se sobó las manos. –No puedo estar contigo.

Ciertamente no esperé una confesión deplorable. Yo sabia que Suzy no me gustaba, era algo más fuerte que las palabras. Me sacó de mis casillas que ella no fuera capaz de luchar por lo que deseaba, y más si todavía no comenzábamos algo.

– ¿Crees que yo, acabaría con alguien como tú? –me exalté– Nunca ha sucedido nada entre nosotros. Sólo eres una más del montón. Qué mal que te gusté pues tú a mí no –Claro que Suzy no me gustaba, eso jamás causaría este dolor.

Ella cabeceó levemente su cabeza. Al término, se sostuvo el mechón que siempre estorba su rostro; en sus ojos se notaba el sufrimiento. Fijó la vista, y pareciese que quisiera decirme miles de cosas. No capté que siempre ha tenido una cara de tristeza. ¿Asintió? No, era más como una respetuosa inclinación de cabeza.

– Fue bonito conocerte ─

Se dio la media vuelta, y se fue corriendo con destino desconocido. Su cabello brillante, largo y despeinado a comparación con las mujeres plásticas que lo matan con la plancha, se movía de lado a lado por su espalda baja. Suzy camina moviendo sus caderas, y como si corriera para alcanzar el cielo.
Aún si vivimos en mundos diferentes, si no pensamos lo mismo, y nunca la pueda tocar, Suzy sería aquella que recurrió a un grato sentimiento, para hacerme feliz por un instante.




Comentarios personales: Para ti de mí♥

domingo, 20 de marzo de 2011

Stay With Me (1)



Por favor solo esta vez no des la vuelta. El susurro del viento nocturno… está tan cerca que casi lo puedo tocar. Te estoy contemplando. Siempre, siempre te amaré. No pasa nada si mi amor no se vuelve realidad. No pasa nada si me lastimo. No importa cuántas veces [ocurra], yo quiero contarte: quiero llegar a ti.
 Kimi ni todoke - May's




ELLA: Siento esa gran necesidad de sacarlo ¿Te lo puedo contar? Supongo que sí; fue en un esplendoroso 14 de febrero, ya sabrás: no quise impedirlo, y lo peor es que nunca pensé en hacerlo.

David tuvo que decírmelo después de una docena de rosas rojas, de unos tremendos manoseos, y ahora que lo pienso un escaso mes de relación. Pidió que avanzáramos un paso adelante. Lo veía sospechando desde que me confesó que no era virgen, y yo sí, qué más da, tuvimos relaciones cuando menos lo esperé.

Por eso cuando crezcas te contaré todo lo que quieras y entre ello como te descubrí. Estaba con David en el ratón loco en un parque de diversiones que está a dos horas. Ese día no fui a la escuela solamente para enfrentar mis miedos a los payasos, sólo que terminé vomitando en sus zapatos. A los días no fui al doctor aun cuando me alarmé esperando a que tuviera mi periodo, y jamás se acerco; lo que me quedaba es ir a la farmacia y… entonces supe que estabas llegando a mi vida.

ÉL: ¡Estoy tan harto! Es increíble que no pueda dormir, doy una y otra vez vueltas en la cama. Hace un espeluznante frío y lo único que deseo es poder refugiarme en el sueño. Pero eso no ha sucedido desde que estoy aquí.

En realidad, esta ciudad es desconocida para mí; acabo de graduarme en administración de empresas en Australia, pero hace más de dos semanas que he regresado para encargarme de mis responsabilidades. Ahora tengo que llevar con lucro el negocio familiar en el restaurante de mi padre.
Soy apto para ese puesto y para mucho más; eso no se cuestiona. Nací para triunfar, así de simple.

Vamos, respiro contando hasta el número 10 y finalmente:

– ¡Uno! – Bajé y subí al instante– ¡dos! – Hice otra lagartija.

No me quedaba más opción que practicar mi rutina de ejercicios. El reloj marcaba las 3 de la mañana y tenía planificada mi vida hasta que falleciera.

Ya aparecían ojeras en mis parpados. Mis ojos no eran muy grandes de por sí, y ahora eran minúsculos y sostenían la vaga esperanza de algún día no muy lejano cerrarse.

Por fin terminé mi rigurosa rutina en mi habitación. Cambié mi pijama por un traje deportivo bastante caro, de un color morado.

– ¿Se le ofrece algo joven? – indago cuando me vio salir del departamento.
– Si mi padre llama dile que…– mire su expresión de compasión, ambos sabíamos que no lo haría. – Olvídalo –continué– Haz lo tuyo.

Anduve pues, estirando mi agraciado cuerpo. Lo sabía. El destino nunca ha se ha equivocado y mucho menos al crearme en el vientre de “Rose”. Fui su bendición aunque en mi fomentada opinión, ella no merecía semejante regalo.

Detestaba que me dieran indicaciones, exceptuando a aquel que pudiera estar a mi inalcanzable altura. Por lo tanto no tenía un entrenador personal, tampoco iba a un gimnasio ya que encontré alguna vez un sitio para mujeres esperando verse bien, algunos hombres obesos y jovencitos creídos por un poco de musculo en sus brazos.

Ahí estaba trotando entre las calles de un lugar desconocido. Siempre miraba hacia adelante. No obstante por primera vez desde que me convertí en Alexander, el hombre que soy… aquello llamó mi atención debido a contemplar una cara familiar. Éste llevaba toda su vida siendo la piedrita en el zapato de mi padre.

Torcí el gesto aun trotando. Inmediatamente sonó mi teléfono celular. Me detuve, lo contesté con un riguroso silencio.

– ¡Buenos días, querido! ¿Me podrías hacer un favor? –

Era mi tío, el mismo que le había pasado a un costado hace unos segundos atrás.

– ¿Qué? –me quejé en un suspiro.
– ¿Andas de azul?
– Es morado– repliqué molesto
– Hijito – me pareció repugnante esa palabra – Estoy consciente que tu padre no necesita personal –una pausa desesperante – Ayúdame en esta, ocupo que emplees alguien, por favor.

Este viejo ¿quién se creía? Confirmé que al otro lado de la línea figuraban sus ojos sonrientes. Sin embargo, si mi padre se enteraba que le hacia un favor, me desheredaría. Algo que tomaría como un gran reto.

– Sí realmente es necesario el dinero dile que limpie los pisos del restaurante. –ordené y colgué.

Mi deslumbrante ser se quedaba intranquilo pues esta zona era de tan baja clase como para que el viejo estuviera por aquí. Como encubierto, regresé a donde lo vi. Permanecía parado. Me miró y movió su palma para saludarme. De ahí me ignoró. Estaba al pendiente de una mujer, yo observaba su diminuta y delgada espalda, no sé qué hacían. Pensaba que era una más del montón hasta que la abrazó. Entonces me fui.




Luego de la refrescante ducha me propuse combinar mi vestimenta. No soy un modelo, tampoco un diseñador, pero soy una persona con sentido inigualable de elegancia y glamour. Mi cinturón y mis zapatos italianos combinaban. Mi traje de oficina estaba a la justa medida y mi camisa bien planchada.

Ahora bien, dudé cual de todos mis fulgurosos carros escogería para ir al trabajo. Al poco tiempo decidí usar el que estuviera a juego con mi corbata.


“Invierno”. Este frío invierno que te da escalofríos y ganas de abrazarte a ti mismo. Vivaldi supo lo que hizo con su “invierno” pues mi quijada la tarareaba. Si la abría, vapor saldría por ella.

Sé podría decir que yo era igual que un novato más desde que nací no habría otra opción para mí, ese fue el objetivo de mis padres. Sin embargo hoy me tocaba dar órdenes y encargarme del trabajo sucio personas que quisieran arrebatarme mi puesto, o en su defecto mi dinero.

Ya que mi abuelo es dueño de un hotel de lujo, que heredaremos pronto, si todo sale como lo previsto mi padre y yo.

– ¡Buen día señor! –saludó la hostess

Ignoré su educado gesto y seguí hasta mi oficina en el segundo piso. Yo conocía los modales, solo que no los usaba con todo tipo de gente. Sin embargo le indique con un gesto que me siguiera.

– Traume unos huevos benedictinos, con pan francés y un café americano con una de azúcar.
– El chef no ha llegado. –dijo preocupada la empleada con uniforme entallado.
– No me importa cómo te vistas en tu casa, este es un restaurante de cinco tenedores. Así que es irrelevante, no sé ni quiero saber si está el chef, quiero mi desayuno –miré la hora en mi rolex – ¡En 15 minutos!

La miré crispada de la rabia y con los puños rojos. Sabía lo que pensaba y pobre si lo hacía.

– Sé cuando mi comida tiene algo fuera de lo normal, si le escupes, dejas un ingrediente en el piso, o le echas un fluido corporal o nocivo. –

Conocía la ley “no te metas con el que maneja tu comida” después de ver a varios meseros hacer pagar a los comensales con su comida. Mas valía prevenirla de una vez por todas. Igual sabía que con mi advertencia no lo haría.

Nunca había dejado que alguien me dejará con un rugir de estomago. Tendría que haber llegado el chef italiano hace tiempo, ya era casi la hora de que abrieran. Si ellos creían que me iban a acorralar para que desayunara en esa cosas, como les decían los mediocres, ¡ah, si! McDonald’s escogieron a la persona equivocada.

Escuché unos ligeros pasos, cuando me levanté. No eran exactamente los tacones de la rubia.

Me quede atónito. Desconcertado. Boquiabierto. Muchas razones para sacarme de orbita. No llevaba al pie de la letra el uniforme, más bien lucía desaliñada. Shock. No me dio los buenos días ni pidió permiso para pasar. Dejó la charola con comida aventando mis papeles que se hallaban en el escritorio. Y no me miraba, como para que yo la fulminara con mis feroces ojos.

– ¿Estás en tus cabales? ¿Sabes quién soy para empezar?
– Claro –respondió viendo al piso y poniendo su boca como si quisiera chiflar.
– Entonces…
– Me hablaron mucho de ti – interrumpió – Eres Alexander, el jefe ¿se te ofrece algo más?

Desde hace años nadie me trataba así, y yo no reaccionaba de esta manera. Aventé con cuidado de que se me saliera más mi agresividad, la comida al piso.

– Hay niños muriéndose de hambre. –respondió inmediatamente al sacar un limpión y recogiendo mi… no sabía cómo llamarle.

No creí que alguien lograra hacerme cambiar de opinión en tan poco tiempo.

– Déjalo. –dije más tranquilo poniéndome a su lado, ella desde abajo miraba mis zapatos. – Dile a la de la limpieza que venga y se encargue de esto.
– Yo soy la persona de la limpieza. –repitió suavemente.

Jamás había dicho algo tan tonto. De pronto hacía mucho calor, me dieron ganas de aflojarme la corbata. Observé sus uñas pintadas con esmalte rosa fucsia. Nuevamente ¿de dónde salía esto?

– Dile a tu compañera que venga en tu lugar –aseguré viendo sus finos mechones de cabello que caían por su rostro, tapando su visión. Y agrandando mi duda de cómo era ella.
– Ya estoy aquí. No lo hagas–

Pero no quiero verte, como tú a mí.

Iba a olvidarme de su existencia, durante un rato lo conseguí mientras ella trapeaba y barría el suelo. Pero algo no me lo permitía. Sentía ansiedad pues le hice caso y no insistí. Necesitaba grabar su rostro para no olvidar quién fue esa que osó confrontarme.


Patrañas, le exigí que se retirara. Para sorpresa mía ella se espantó cuando alcé la voz y por primera vez nuestro panorama chocó. Esos largos mechones le cubrían parte de su bonito rostro juvenil. Tuve ganas de ir a quitárselos.

Ella ya me daba la espalda, con ademan de irse solamente que vio un pedazo de plato tirado, lo levantó. Y se fue, aunque yo estaba al tanto que se había cortado. No hice nada pero sentía algo.

Sin que me diera una palabra ya había captado mi atención. Y quería mantener esa sensación dentro de mí… por mucho tiempo.

ELLA: Hoy lo conocí, es tal como lo describieron. Parece ser el tipo que si pudiera renacer lo haría en una hermosa flor arriba de la cima de una montaña. Para que lo contemplen y nunca lo alcancen. Es arrogante y mandón, un ogro para todos. Pero para mí es un niño malcriado que desea cariño. Solo tengo que soportarlo hasta que me den la herencia. Sueno como él, pero tú y yo no estamos solos. Nos tenemos mutuamente.

sábado, 19 de marzo de 2011

Mini historias


Miro el cielo para ver dónde estás y pienso que tal vez, tú y yo lo mismo podemos ver. Mis sentimientos te alcanzaran. En mi corazón lo guardo siempre, y en el futuro ha de florecer el sueño será una realidad. No habrá distancia que nos pueda separar. Y la inocencia nos dará la fuerza que nos unira y surgira con tu sonrisa la luz.
Gracias Japón y Dios por esta canción: Digimon 4 Ending ^^


Mini Historias de Juliette World, my beautiful World :
[o pensamientos que salieron de verona]

lunes, 14 de febrero de 2011

Ahh Valentine (?)



Alguna vez he dicho que las amo, en serio agradezco que se pasen por mi blog aunque mi prioridad no es cuanta gente lo lea... bueno me he salido del tema ;D

Solamente quería decirles -más bien- desearles un feliz día, estoy más que segura que no en todos los países se festeja esto, pero aún así como también es día de la amistad, pues diré que las amo "folowers", y no por solo tener alli la imagén en la sección sino a todos lo que entran y no hacen cara de "Fuchi" *Vease: asco, waaak o un gran Guacala*


Pasensela muy bien!

Antes de irme, me confieso, tengo como 2 historias nuevas para subir, y no son de un sólo capítulo, no entiendo cómo pero así es; esperen por ellas (hahaha yo me entiendo)y veran mis grandes... no sé qué.

Merci por todo [según aprendo francés, assh sueno muy presumida :P no me hagan caso]

QDLB!♥

¿Y si digo que volví…?

¿Y si digo que volví…? Alguna vez lo dije y lo repito: el tiempo sin duda pasa a gran velocidad. No estoy precisamente segura que hay...