miércoles, 19 de enero de 2011

Jamás seré cenicienta [Capitulo 2]




CAPITULO 2 “Siguiendo el curso”


Amor es dolor para todas las personas con un corazón roto. Estoy tan arta de las canciones de amor, si, odio las malditas canciones de amor...


Por supuesto era toda un ofensa pensar lo contrario, esto iba más allá de mi desagrado e indudablemente contra atacaria, sin embargo en mi autocritica no me consideraba una mujer agresiva… al menos que me hicieran algo. Aquel era mi lema y no lo aprendí en algunas clases de taekwondo.

– ¡¿Quién te crees tú para tocarme?!– le reclamé todavía en shock después que hizo lo inmencionable.
– Disculpa–repitió con sarcasmo mientras me daba un golpe en la frente con dos de sus dedos. –Pensé que estabas lastimada, y además… –se cruzó de brazos y siguió excusándose– …con Shane no se juega cuando me ordena que haga algo.
– ¡Ahh! ¿Sabes? –refunfuñé sacudiéndome los muslos después de estar en el suelo – Esto no tiene caso, es mejor que simplemente me vaya lejos. – quería irme pero al cruzar nuestras miradas, vi algo que no podía describir, era algo tan diferente, era como, no me salía el querer saber verdaderamente lo que era esa… la sed de venganza.
– Me dijeron que puedes hacer cualquier cosa –
– Pues se equi…–le interrumpí
– ¡Ahora me escuchas! –gritó perdiendo la calma. Yo no le temí, sólo suspiré y rodé los ojos esperando a que el chico continuara. –Tú puedes matar, secuestrar, amenazar, robar, en fin casi cualquier cosa ¿por qué no haces algo? – pareció abatido, pero supongo que al verme recordando todo lo que hice continuó – ¡Estoy tan aburrido, chica! –suspiró dando uno patadita al aire –Annabelle nunca se mete en problemas sólo se la vive en casas hogares, hospicios y fundaciones de beneficencia.
– Qué bien –dije levantando mis palmas y sonriendo fanfarrona – Espero que la princesita tenga una larga vida ayudando a quienes los necesitan.
– Yo soy un chico tranquilo, simpático y buena onda con las chicas ¿lo ves? –me guiñó el ojo– ¡Pero tú me sacas de quicio!
– ¿Qué querías? Dímelo si tanto quieres, soy una mujer, y cómo tal dramatizo el mínimo rasguño. Yo en realidad puedo caminar por mi misma, sin tu ayuda. –así que me di la media vuelta aunque tuviera un dolor en una de mis piernas.
– ¡Te va a caer una maldición a ti y a quien más quieres, nunca serás feliz por ser como eres!
Me giré rápidamente para hacer cualquier cosa en mi defensa, pues no iba a soportar nada más insultos. Pero fue tan tarde para algo semejante a lo que pensaba hacer.
– Basta– ordenó Kim sin perder su seriedad y sujetando mis dos manos –
Bryan se nos acercó en unos segundos, llegándome con una cara de “sabia que no llegarías muy lejos”.
– Sabia que no llegarías tan lejos – dijo Bryan limpiando sus gafas.
– ¡Compórtense, par de niñitos mal educados! –mandó Kim mirándonos a los dos, Bryan se irguió rápidamente –
– Sí, como ordenes –dijo esté viendo a su altura derecho a la nada–
– Mariet, él es Bryan y aunque no lo creas será tu guardaespaldas –

¡Aja! Si ¿y con esa apariencia tan…? No era solo que se vistiera muy juvenil, de acuerdo a su edad, puesto que Kim y los demás que había conocido eran jóvenes pero Kim por supuesto que sabia que él también era guarura pues si se vestía como tal, pero Bryan… era todo lo contrario.

– Y yo soy Kim y es todo lo que debes saber, yo me encargó de cuidar a tu hermana.
– Ni se te vuelva a ocurrir decir que es mi hermana–exalté desfigurando el ritmo de mi respiración– Yo no soy nada de ella. – casi susurré
– Solo espera y veras las sorpresas que te esperan –me espantó el hombre de voz grave y de elegante apariencia atrás de mí, ese acompañante de la loca que me llamaba “hermana”–Alguien me puede dar una explicación de porqué se tardan tanto. –ahora estrujaba mis hombros.
– La causante es esta chica –dijo Kim cruzándose de brazos.
– Ella desde el principio no ha querido cooperar. –le siguió Bryan.
– Déjenmelo a mí – les dijo el chico de voz grave para decirme fríamente – ¿Qué es lo que quieres?
– Para empezar ni siquiera sé en dónde estamos. –me quejé volteándome a verlo para encararlo.
– Eso es claro, estamos en un callejón en medio de unos departamentos abandonados, ahora bien ¿vienes? –dijo algo aburrido jalándome de la muñeca.
– No es eso exactamente lo que quería saber–protesté quitándome su mano –además ¿A dónde se supone que vamos?
– A donde va ser tu nueva casa –me respondió fríamente sin mirarme. –me estás colmando la paciencia ¿ya? –ahora sí me observó, pero como si fuera basura.
– ¿Y yo qué gano si voy?

Inmediatamente me tomó de la mano, me sobresalté no recordaba cuando fue la última vez que alguien hizo eso; no obstante mis sentimientos desaparecion ya que no fue lo que esperaba sino que puso algo en la mía.

– Son $1000 billetes pero si todo sale bien se harán más, y si te comportas se te triplicara, aunque si los aceptas ya no te podrás echar para atrás.
– ¿Y por qué confiarías en que alguien “como yo” respete el trato?
– Porque nadie juega con alguien “como yo”.
– No me van a hacer algo malo ¿verdad? –cuestioné dudosa.
– ¡Disculpa! –sonó ofendido –Escúchame atentamente, no nos conoces perfectamente, a pesar de que por lo que sé conoces nuestros nombres.
– Él tuyo no. –le reclamé
– Soy Shane, no lo pienso repetir, ya lo habías escuchado. –dijo a regañadientes.
– Un consejo, no le interrumpas, no sabes las cosas que puedan suceder con Shane. –me aconsejó Kim susurrando en el oído con una ligera preocupación.
– Como iba antes de que me interrumpieras, tú solamente tienes que seguir la corriente, no digas comentarios que no vayan al caso, y no, ni lo pienses, no se te ocurra, no llegues a concebir en tu cabeza el insultar a Annabelle.
– ¿O qué? ¿me las veré contigo, Shane?
– ¿Quién te dio permiso de tutearme? –explotó asiendo muchas caras extrañas pero más que nada de furia –
– Tú me tuteas
– No se te ocurra volver a hacerlo, y a todo esto no lo me haz dicho cual es tu respuesta.
– ¿Ella es rica? –pregunté algo estresada.
– Tiene bastante dinero. –comenzó a mover uno de sus pies – Sigo esperándote.

No entendía nada, y lo que más me inquietaba era saber de donde sacó la princesita que era mi hermana, si yo no tenía padres. ¿Por qué a ellos les importaba tanto que los siguiera? Y después de todo, si algo tuve claro en medio de un callejón que olía a comida rancia y donde se escuchaban a lo lejos sirenas de patrullas de policía, era que ya no me quedaba dignidad.

– Está bien –dije finalmente, y acariciando discretamente el dinero con las manos en mi espalda. –acepté el trato.
– ¡Al fin! – gritó Bryan guiñándome el ojo.

Entonces se despejó lo que alguna vez espere, esto, totalmente diferente a lo acostumbrado me esperaba ansiosamente.

Observé cuidadosamente como caminaba antes que nadie Shane hablando por su móvil; después Kim le alcanzó susurrándole algo y al parecer los dos se hallaban celebrando con apretones de manos, mientras los veía y caminando de reversa el castaño con nombre de chica repitió a Bryan pero viéndome “tráetela”.

Mucho antes de lo que pensé Bryan ya se encontraba de cuclillas a mi lado, inhalando y exhalando como si el aroma fuera algo grato.

– ¿Y tú qué haces en esa posición?
– El auto está a dos cuadras, allí nos están esperando.
– No entiendo.
– Simple, pon tus manos en mi cuello.
– ¡Agh! ¡Aléjate de mí!
– ¡Eyy! –replicó parándose –Mariet, tranquila yo, como ya escuchaste, soy tu guarura. No es exactamente que me importes o algo por el estilo
– Y eso que tiene que ver con que quieras hacer… eso para llevarme.
– Estás cojeando de un pie.
– ¿Y a ti qué te importa? ¡Es mi pie!
– Bien, lo intenté – repitió para él mismo –ven sígueme.

Tomando un enorme suspiro, tragándome mi orgullo, y olvidándome por última vez de quien fui. Di donde traía bastantes moretones en una de mis piernas, y como si fuera normal, para igualar el dolor, me di un puñetazo en la otra, evité gritar, con ese grito de dolor reprimido fue mi motor para caminar normalmente.

Bryan no alcanzó a notar lo que hice pero cuando llegó primero a la esquina se cruzó de brazos y me miró extrañamente.

– No te pareces ni un poco.
– Si– dije siguiéndole – Es bastante obvio que Annabelle es rubia ojiazul y yo, castaña de ojos verdes.
– No, bueno si… y no, o tal vez si. –

Se enredó con sus propias palabras y después de un tiempo variante quise sonreírle pero lo evité saliendo victoriosa, ya que luego puso sus manos en su cuello como ahorcándose. Ya estaba distraída para cuando habíamos dado donde se hallaba un carro, me quede anonadada estaba enfrente de una limusina.

Torcí mis gestos:

– Típico, chica rica que solamente sale con sus guaruras y con una limo. –suponía que lo escucharon por su reacción, aunque lo había dicho para mí misma.

Yo esperaba que Shane se subiera primero que yo; me percaté que llevaba un audífono en su oreja. Me sonrió, por supuesto siendo un hipócrita con esos ojos de color miel brillantes, y abriendo la puerta de la limo dijo “adelante, señorita Mariet”.

Me hablaba a mí ¿verdad? Está bien, me repetí, no puedo ser tan tonta, por lo que me subí ignorando lo anterior y suspirando. Dentro se encontraba mi… ¿Cómo se le llama a esas criaturitas molestas?, con la pura cara de preocupación, y en ese momento se cerró la puerta.

– Pensé que nunca subirías, realmente me preocupaste. –comentaba con su dulce voz mientras yo miraba en los cristales polarizados que los que conocí se iban a otro coche.
– Si, que bueno. –saqué toda distraída.
– Hermanita –me tomó de la mano– Ya deseaba que nos reuniéramos ¿nadie te obligó verdad? Le dije claramente a Shane que no…
– ¿Qué es él de ti? – pregunté sin verla
– ¿Shane? –asentí, y ella se mordió los labios– Veras, voy a confiar en ti, ya que eres mi hermana mayor –se acerco, y puso su cabeza en mi hombro–Él es muy especial para mí, Shane comenzó siendo mi guarura y lo bueno es que lo sigue siendo, cuando lo conocí me enamoró esa hermosa sonrisa que tiene y sus ojos ¿Los has visto? Son tan preciosos. Pero en fin, nos queremos Mariet, creo que lo amo aunque obviamente jamás se lo he dicho.
– ¿Tu guardaespaldas es tu novio?
– Más que eso, hermanita, ¡somos amantes!.
– ¿Tus padres saben? –solté intentando de contener la sorpresa, ella lo negó con la cabeza y una cara de animalito triste.
– Es nuestro secreto, nos vemos a escondidas cada que podemos.
– En serio él se te declaró.
– Sí –afirmó Annabelle sonriendo como una niña abriendo un regalo– Nunca había ido a un Burger King y él me llevo a escondidas de mi padre. Me acuerdo que dijo que iba a ir al baño y después, puedes imaginarlo.
– Muy lindo –dije fingiendo sentirme feliz por ella– ¿Cuántos años tienes?
– ¿Yo? Bueno, en dos meses tendré dieciocho.
– ¿Qué? Estás demasiado joven.
– Jamie y Landon en A walk to remember se casaron jóvenes, también Allie y Noah.
– ¿Quiénes son ellos?

Fue ahí cuando temía que lo hiciera, me observó de los pies a la cabeza e hizo una expresión de desaprobación.

– Ya casi llegamos– me dijo brincando en su asiento pero claramente siendo un poco hipócrita pues pareciese que me quisiera decir “Tú qué sabes”.


Todo fue tan rápido y deprisa, que apenas divisé el preciso momento en el cual llegamos, pero, no imaginé, era un hotel. Y el mismo tipo del que habíamos hablado, detuvo la puerta: Shane. Yo bajé primero, luego Annabelle, los dos sonrieron y éste le besó la mano.

Nuevamente ese tontísimo dolor en las piernas, para colmo creo que me dolía más la que yo me había golpeado. Igual, lo soporté creyendo que no podría. Andaba cuando hallé la suspicaz mirada de Bryan: directo a mis piernas. Me tapé con una de mis manos los ojos, increíble -pensaba- él traía su traje de guarura.

Giré y vi como Shane y esa criaturita inocentona se daban miradas tan “enamoradísimas”, de cierto modo tenía ganas de vomitar al verlas.

– En la noche tenemos una cena, para que mi padre te conozca. Por mientras, Bryan y Kim te van a llevar a tu habitación, está cerca de mi suite. Shane y yo nos adelantaremos –me dijo tranquilamente, luego continuó a los anteriores– Cuiden de ella, por favor.
– Si, señorita –contestaron los dos.

Como avisó aquellos se fueron con aire de querer detener el tiempo para seguir juntitos. No me hallaba feliz y no entendía perfectamente porqué.

– ¿Celosa?– me susurró Bryan.
– ¡No! –dije cantándole –
– ¿Entonces por qué te pones así?
– Por supuesto que tengo pretendientes, inclusive un novio… aguarda ¿por qué me miras de esa forma? ¿no me crees?, y piensas que finjo lo de tener un novio.
– Ya par de nenes, caminen. –ordenó Kim cortando la pelea.
– Los sigo. –anuncié abriéndoles paso, y por fin poder hacer un par de muecas por el dolor.

Ellos iban delante de mí, yo caminaba lento pero seguro pues de un pie cogía y el otro casi no lo podía mover. Cuando Kim o Bryan volteaban a mirar si seguía, yo me detenía para que no me vieran que batallaba, además de darles unas miradas feas.

Me estaba cansando, ellos casi llegaban a los elevadores y yo continuaba en la recepción del hotel, después de todo llamaba mi atención por rimbombante. O bien me costaba asimilar que si no fuera por “la princesita” no pisaría aquellos deslumbrantes pisos por una casualidad.

– Señora –me dijo alguien, lo vi y supe que era de las personas de limpieza, por el carrito que llevaba –Si usted no lo sabe, este lugar es exclusivo de clientes, si me disculpa le sugiero que se retire de la manera mas atenta.

Eso me hacia querer golpearlo en la cara, pero como dije no soy nada violenta, bueno creo que mi concepto de “violencia” está distorsionado.

– ¡Mira, mamá allí hay una vagabunda! –repitió un niñito apuntándome con el dedo.
Le saqué la lengua sin que me viera su madre, y para mi augurio comenzó a llorar.
– Váyase –insistió el trabajador siendo terco, después de sucedido aquello–
– De acuerdo, ya que insiste…–me decidí a irme, no era mi intención fallar a mi palabra pero prefería salirme a que me sacaran.
En eso me tope con un sujeto que me paro en seco por los hombros, yo le llegaba un poco mas arriba de los hombros por lo que estuve demasiado cerca viendo su boca.
– Ella viene conmigo, le sugiero que no la moleste. –colocó una de sus manos en mi brazo, y lo apretaba–Es como todos los clientes de por aquí. –terminó su frase
Pareciere que él -Shane- me abrazaba, nada más que sabía a la perfección que era para jalarme como un animal, controlando la velocidad de nuestros pasos.
– No le digas a Belle que… lo de tus piernas. –me pidió
– ¿Y qué se supone que haga? –lo hubiera aceptado a la primera pero era una exigencia muy clara.
– Reanuda tu actuación, finge que no sucede nada; como lo haz hecho hasta ahora.
– Esto te va a costar muy caro. –le dije sonando indecorosa.
– Lo sé.

Bryan y Kim se hallaban a las afueras del elevador, queriéndome fulminar con la mirada. Los ignoré viendo a otro lado, gracias a que mi cabello me cubría la mitad de la cara. Al mismo tiempo de que me soltó el tipo, se entreabrieron las puestas del referido antes.

No se hallaba nadie más en éste. Ellos se pusieron justo enfrente impidiendo que mas gente pasara, así que a sus espaldas los miraba como hablaban de mí.

– ¿Era tan difícil traerla? –preguntó sarcásticamente Shane.
– Oye, creo que ella sube en el próximo piso.
– Si –suspiró–

Los tres se comportaron primera vez, hasta manteniendo el silencio por poco pues se abrieron las puertas. Intuí de lo que se trataba. No había nadie del otro lado, cuando se iba a cerrar apareció; no observaba mas que su sombrero de plumas, ya que los tres eran altos y no me dejaban ver. En realidad, no hubiese querido que me dejaran ver cual era su rostro.

– ¿Cómo has estado, Mariet? –preguntó esa señora tan diferente a la última vez que nos vimos, mientras me alejaba lo más que podía de ella como si fuera la peste. –Yo soy la que debería alejarse de ti ¿desde cuando no te bañas? –cuestionó con su voz mojigata
– Pregúntales a ellos. –respondí secamente.
– No seas igual de bastarda que tu padre.
– Soy igual que tú.

Se arreglaba el maquillaje, pero aquella respuesta la consterno cerrando el espejito dorado de un golpe. Me quede sin hacer nada para defenderme cuando me agarró del cabello con sus uñas.

–Escúchame bien estúpida, no por nada soy tu madre. –me aconsejó con los dientes apretados y bajando mi cabeza casi por el suelo– Me vas a hacer caso de ahora en adelante, o sabrás de lo que soy capaz...

Continuara...
ya sabes que es para ti Dios
.

viernes, 7 de enero de 2011

Desafío que me he propuesto


Me faltaron demasiados libros por leer el año pasado, pfff entre ver k dramas, escribir, leer, seguir mi vida es difícil, pero me he puesto éste desafío y espero cumplirlo. Ojala puedan entrar es divertido y emocionante si eres competitiva, como soy floja e irresponsable no me emociona ni siento adrenalina ¡aunque quiero cambiar! Por lo que esta es una buenísima oportunidad (:

viernes, 31 de diciembre de 2010

Nada se compara con esto [New year♥]


¿Por qué me tienen que salir estas lágrimas justo en año nuevo? ¡Chillona! Alcanzó a gritar con los dientes cascabeleándome.

Si estoy en lo correcto te preguntaras como llegué a esto, si regreso un poco atrás, hace unas semanas exactamente, mi padrastro planeó una salida justo en nochebuena con destino a Aspen. Todo debido a su muy humilde opinión de que disfrutaríamos una velada. Y sobretodo admiraríamos la libre caída de los hermosos copos de nieve.


Aunque ¿verdad que todavía no entiendes por qué estoy sola en medio del bosque a punto del crepúsculo? Correcto, te explico.

Mi media hermana es una modelo de revista; yo todo lo contrario, por supuesto que me puedes imaginar soy de las personas que tienen un blog donde cuelga todas sus fantasías y escribe tonterías y come sin parar junto a la computadora, además de que se carcajea debajo de las sabanas en la noche cuando un personaje de los blogs que sigue dice algo chistoso; justo ahí crece la semilla de mi ridícula vida. He comenzado a creer que tengo problemas de autoestima. También a cada paso que doy entre la nieve me maldigo.

Bueno, volviendo al tema principal hace un rato esa cosa llamada “hermana” me retó a ir a la colina más alta, y bajar por ella; yo en una tabla de snowboard y ella con sus respectivos esquís. Me di cuenta que era demasiado tarde retractarme a la mitad, por lo que llegue hasta el punto final. Y estando allí viendo la terrible altura… me aventó sin que yo estuviera preparada.

Rodé y rodé, en serio que lo hice y ahora estoy perdida en un lugar desolado. No obstantes hay miles de árboles transformados por el invierno, para colmo está oscureciendo.

Suelto un suspiro, el tiempo fluye de prisa, los rayos de la luna están capturando la fría atmosfera. Veo una cabaña cerca de aquí con una luz encendida, corro torpemente ya que le temo a los búhos y acabo de escuchar un ruido espantoso.

Me voy acercando mientras que a alguien se le ocurrió apagar las luces de la cabaña. Toco la puerta como si mi vida dependiese de aquello, por lo que me desesperó cada vez más; giro puesto que escuchó un rugido. Jamás tuve una experiencia así, no lo creo y menos lo asimilo: cerca hay un animal rugiendo, temo que se trate de un lobo feroz.

“¡Ábranme!” grito dando manotazos a la puerta,  no obstante dura poco.

Alguien asoma una mano con ademan de que pasara, le sigo inmediatamente y comprendo que estoy a la deriva.
Dentro solo encuentro obscuridad pero también una horrible sensación de que alguien que me observa. Debo estar mal, solo hay maniquís sin cabeza, algunos llevan consigo ropa de diseñador, lo sé porque repetidas ocasiones mi hermana me reprochaba mi ignorancia al no diferenciar entre Juicy couture, Coach poppy y Touse.

Al final de mis adivinanzas por saber que marca era cada atuendo me doy media vuelta. Oí una risita tediosa. Veo un aislado maniquí el cual es singular por ser hombre, él también se diferencia del montón por llevar ropa desde un sombrero en la cabeza hasta zapatos en los pies, pero sobretodo por tener cabeza. Aunque sea de plástico podría ser el chico ideal de cualquiera, inclusive yo.

No está sonriendo, tiene una expresión de disgusto, “si fueras real serías el hombre al cual defendería con uñas y dientes, ¿por qué no sonríes guapetón?” digo tocando sus duros labios. Mi un segundo queda cuando se me corta la respiración ya que una de sus manos me acarician las mejillas.

“Tú no eres nada de bonita, si fueras un maniquí de seguro no serías la chica que protegería…” habla como si fuera humano, yo me sorprendo y me repito que esto no es verdadero. Tengo que estar soñando.

Me arranco un cabello, me pellizco los brazos, hago circo, teatro y maroma para confirmar que es VERDAD.

“… Pero ¿sabes algo? Eres diferente a todas las muñecas con las que he estado y hace dos temporadas que no salgo al mundo real” continúa, su sonrisa es tan impactante que no sé qué debería contestarle. ¡Ahora menos! me toca a frente y refunfuña como gato.

“Estás muy fría, casi pareces vampiro” esto me recuerda que detesto a los chicos como él, bueno realmente creía que era un tipo inofensivo pero luego de ver como se está quitando prenda por prenda. Decido mirar a otro lado tratando de controlar mi pulso.

“¡Eres un pervertido!” digo tapándome los ojos.

Alcanzo a notar cada parte de su abdomen y no parece real, se ve como un Ken. No resisto y me le acerco con fin de tocarlo, y antes de que mi dedo lo logré me detiene y me cubre la espalda con su chaqueta. Creo en sonrojarme.

¿Te digo que pasa después? Me llama pervertida, hace que me de media vuelta. Esta burlándose de mí, al final él queda detrás de mí. Estoy por partir aunque no sepa a donde cuando él me tira por la cintura y hasta logra poner su cabeza en mi hombro derecho.

“No te vayas. He estado tan solo”  dice con las palabras más sinceras que jamás he escuchado antes.

“Entonces, ¿eres de verdad?” Este asiente. “Podemos salir, vine aquí porque pensé que un lobo me seguía. Si salimos puedes agarrar tu camino”

“Creo que no lo entiende, yo quiero conocer el mundo contigo”

“¿Por qué querrías algo como eso?”

“Las personas con el peor físico tienen el mejor interior, lo he comprobada cada vez que despierto” me dice quitándole una blusa rosa a un maniquí y poniéndosela.

“Bien, estoy loca por hacer esto pero al final será un año diferente. Lo veo venir” le digo  “Pero está prohibido tocar mi Nutella ¿vale?” tendí mi mano como una broma amarga, él la acepta. 

COMENTARIOS PERSONALES: Esta ideo surgió hace unos años (esto lo estoy escribiendo en noviembre de 2012) cuando en víspera de navidad visité junto a mi familia una tienda deparmental y no sé porque me le quede viendo a los maniquís. Además recordé una novela mexicana creo que se llamaba carrusel o algo así.

Lo que he dicho es deuda




Propósitos del blog en este año nuevo [algún día esto será más viejo que yo misma]

• Tener dos (o más)comentarios por entrada (:
• Cambiar cada mes el look del blog
• Publicar por lo menos una vez a la semana
• Tener una colaboradora en el blog
• Terminar una o más de mis historias
• No subir el capitulo en cuanto lo termino
• Corregir faltas y horrores de ortografía
• Específicamente sacarte una sonrisa como lectora…

jueves, 16 de diciembre de 2010

I'm so sorry but I love you, I just can't lie


Lo siento tanto pero te amo, no puedo mentir.


Lo siento pero hoy quiero verte por última vez, si todavía me quieres en tu corazón te abrazaré como el día en que éramos felices.

Voy a toda velocidad en medio de este túnel que parece interminable. No estoy seguro al lugar que me llevará. Es que tan solo me importa escapar de toda realidad. ¿Acaso ésta moto no debería ser más veloz? logró pensar mientras dejo atrás a varios automóviles.
No alcanzo a concebir nada, “¿Por qué lo tuviste que hacer?¿Por qué tú a quién tanto amé?” pienso mientras se retuerce todo mi ser, y aceleró aún más.
Antes de que agarrara mi moto para distraerme, ella decidió reportarse luego de su abandono. Por lo menos recordó un rastro de mí. Aunque estaba tranquilo porque se hallaba segura, luego de que me hubiese dejado.

Suspiré largamente por nuevamente escuchar su voz, y sin más repitió “lo siento por herirte” y otras palabras que por supuesto eran mentiras. Por lo que le seguí la corriente en su jueguito.

Pero supe que ella sabía que no estaba siendo serio con sus disculpas, entonces ella sollozó para finalmente colgar. Sentí una rabia tremenda que dio velo a que destruyera el teléfono. Aventé las pocas cosas que teníamos y lo único que me quedo de ella lo lleve conmigo: una vieja fotografía.
No puedo estar sentado ¡o simplemente parado!, ya es de noche hace frío y por tonto que parezca quisiera saber si ella está lo suficiente abrigada.

Me muevo por todos lados todavía en mi motocicleta después de recordar el porqué estaba aquí dando vueltas a lo tonto. No es la forma correcta de desahogarme. Así que decido regresar a casa.


Al entra me quito la chamarra, agarro una cerveza helada del refrigerador. En ese momento suena mi celular “¿Diga?” respondo con un poco de cerveza en la boca, nadie contesta, no oigo nada, podría ser ese ruidito el viento de la otra línea, suspiro fuertemente ya que no estaba para esas tonterías. Finalizo la llamada.



Es otro día; espero dejar todo por la paz y dejar que ella sea muy feliz, sin embargo es una casualidad el que vea el número del bromista y me encuentro con que era el número de ella.

Veo rápidamente la única foto que tengo suya. Allí  se le ve sonriendo enfrente de una iglesia, “yo conozco ese lugar” fue donde nos conocimos, ella debía estar ahí.

De vuelta a mi moto a toda velocidad. No sé que le sucedía pero por lo menos ocupaba que me hablara frente a frente, eso era todo.


Recuerdo que la primera vez que la vi fue en ese lugar, justo en una playa muy cercad de la iglesia donde fue tomada la foto.  Años atrás fui por un capricho, un impulso por ver el atardecer. Y un gusto culposo pues yo no soy de esa clase de chicos que seguían su corazón. Observé cómo se iba yendo poco a poco el sol, acostado en la arena pero sentí su fuerte mirada. Sin girarme a verla le cuestioné “¿Qué me miras?”, ella me respondió con sarcasmo “Tu hermosa chaqueta negra” y desde que la vi se convirtió en alguien para mí.

Muy pronto ella se mudó conmigo a ese lugar donde arreglo carros, ya que ella no tenía a nadie más por eso mismo vivía en la iglesia con las monjas.

Y también viene el recuerdo de como la solía llevar a pasear en mi moto y ella se sujetaba fuertemente e incluso recargando su rostro en mi espalda. Me enfurezco más y más; regresa a mí el tiempo en que me regañaba por no llevar el casco. Siempre le respondí que ese no era mi estilo. Aunque lo que en verdad siempre le frustró fue que no dejase ni por ella las acrobacias.




Llegó a la playa en la cual nos conocimos, no hay nadie pues es despoblado el lugar y es una de las razones por las cuales me agradaba. Ahora en el cielo veo la imagen de cuando la visitábamos agarrados de las manos. Y cuando ella me soltaba por jugar a patear  las olas y yo mirándola fijamente. “Amargado” me dijo aquella vez.

Ahora no sé bien qué hacer.  Saco el celular y le llamo una y varias veces pero no contesta, entra el buzón. Paro con este asunto al darme cuenta que las campanas de la iglesia están sonando. Sin saber por qué exactamente, corro por las calles, busco en el entorno una iglesia y ahí en una gran colina veo una.

Estoy algo feliz pero vuelvo a mirar la foto y descubro que no es la misma. Gritó fuertemente mirando al cielo, estoy agitado y siento que no puedo más, al instante una señora me pregunta lo que me sucede, le pido que me diga dónde está la iglesia de la imagen, me da santo y seña de cómo llegar. Lo hago.

Estoy muy nervioso, ella tal vez esté dentro. Doy pasos intentando ser respetuoso pues ella siempre me dijo que ese lugar lo merecía. Además ella me presentó a Dios después de todo.

La monja se halla parada, no suelto ni una palabra cuando ella me dice sonriendo “Eres tú, seguro vienes a buscarla” Le respondo que sí con una sonrisa que no había tenido en mucho tiempo y sintiendo como late fuerte mi corazón.

Antes de salirse para buscarle me dice con voz cautelosa “Ella estuvo muy enferma. Sé que nunca te lo dijo aunque siempre le insistí en que lo hiciera pero qué se le pudo hacer. Fue su último deseo”

Creo no entender; pero lo hago, en serio está más claro que el agua cuando la monja regresa. Quiero llorar con todo mi ser, lo anhelo. Simplemente me arrodillo sollozando junto a sus cenizas.

“Dijo que te lo diera si algún día llegabas a preguntar por ella” Me entrega el anillo que le regalé en su pasado cumpleaños... Es lo único que me quedaba de ella, sólo puedo abrazar sus restos y decirme una y varias veces “¿Por qué tuvo que ser así?”


COMENTARIOS PERSONALES:  Espero sea de tu agrado D. (: Y les digo que la historia es tomada de un video musical. Cuando lo escuche por primera vez y luego leí la letra sinceramente lloré. Además sentí que merecía ser contada su historia

martes, 23 de noviembre de 2010

Jamás seré cenicienta : 1~


Cuando el ocaso se acercaba, las burbujas que llegarían al cielo, se destrozaron y con ellas, la niña que más deseaba ser cenicienta y la cual que esperaba a su príncipe llegando en un corcel blanco.

CAPITULO 1 "Maldita mil veces"


Podría ser yo aquella chica de apariencia atractiva que anda cogida de la mano con su novio, o esa que está en la esquina gritando a todo pulmón su rigida conversación con su padre, o por lo menos la chica de mi lado que trae una trenza en el cabello y una bolsa transparente con un pez amarillo dentro; pero no soy ninguna de ellas.

– ¡Acelera el paso! – me ordena este chico de gafas oscuras, el cual no tengo la menor idea de cómo se osa llamar; él mismo me agarra del suéter y casi logra tirarme al suelo sino fuera porque le dije con voz tenue y relajada:
– Te miran, a mi tambien.

Se quita las gafas y por primera vez en todo el recorrido lo miro, como me tiene agarrada del antebrazo estoy bastante cerca como para olerlo, por supuesto que huele bien, es de brutos no darse cuenta de su posición ecónomica con ese traje de vestir totalmente negro y esos zapatos de piel.

En fin, alguien a primera vista podria pensar que es bastante pudiente, tal vez un buen hombre, ya que, cuando lo vi antes que nada me sonrío; para después amenazarme con una pistola para que lo siguiera. Tras a ese chocante recuerdo, y todavía quietos, le pisé fuertamente uno de sus zapatos, pues no me quería quedar con las ganas asentadas.

– No me puedes hacer nada, la gente de por aquí nos observa. –le incité lentamente

Él echo un reojo a sus zapatos, me volvió a jalar por el brazo fuertemente. No sospeché que debajo de esa apariencia de hombre delicado y de brillante elgancia se encontrara tanta fuerza.

Caminamos lo suficientemente rápido, que desafortunado fue el entorno que lo cubria los vientos de otoño y estos mismos hicieron volar mi gorra tejida que llevaba en el cabello. No me permitió ir por ella, quedó muy lejos, y éste tipo insistia que lo siguiera sin saber a donde.

Afortunadamente llegamos pronto a un desolado parque, -no tenia coherencia decir lo contrario pues viviamos en un sitio desplobado- Pensé que nos sentariamos y esperariamos a alguien, en lo último no andaba tan perdida, fue en un segundo cuando una camioneta “Van” nos esperaba. Pero esta vez él no me tuvo que forzar drasticamente que lo siguiera pues algo misterioso me llamaba, sólo me jaló ligeramente.

Abrió la puerta y ni un segundo pasó cuando me encontró con la vista él hombre que iba conduciendo y su copiloto, aquel que me llevó hasta ahí ni enterado se hallaba de que aún lo seguía. Cómo el primero, ellos tenían unas miradas bastante frias, y me hicieron desesperarme como si yo misma les quisiera aventar algo para que reaccionaran de ese ser tan helado, pues no parecía que conocieran la felicidad; yo misma la conocí en la buena epoca de mi vida… y la anhelaba de vuelta.

–Estaba más que seguro que traerías a un “él”, no a una “ella”. –Apuntando a donde me encontraba, repitió con los labios fruncidos el chico de la van. –Esto traerá muchos líos, Kim.

Kim, el chico con nombre de chica y el cual me había amenazado, tomó un enorme suspiro y dio unos ligueros pasos transcurriendo de mirar la acera en donde estaba parado con las manos en los bolsillos, a verme fijamente, así consecutivamente y acercándose más. De alguna manera me intimidaba pues se atrevió a tocar algo… de mí.

–En qué momento, que no me di cuenta te creció tanto el cabello y ahora eres mujer. – recitó encajándome su pistola en mis costillas.

Está bien, yo estaba enterada que él pensaban que yo era hombre al momento de conocernos. Cuando llegó preguntando por “creepy eyes” tomé mis precauciones en el departamento, conseguí un prestamo no informado por un par de pantalones demacrados, y sin más una sueter con capucha, además del gorro para cubrirme mi cabello. Cuando me vio supuse que creía que el apodo me quedaba pequeño pues yo parecia un chico muy femenino. Y lo demás fue pan comido, realmente ya no me importaba mucho.

Por lo que dejé que Kim hiciera lo que le apeteciera, levantando las manos como si fuera un criminal que se entregó.

– Esto no es un juego –me dijo volviendo a ponerse sus gafas y torciéndome uno de mis brazos. –
– ¿Así que tú eres a quien la mayoría de las personas le huyen? –Preguntó el copiloto de la camioneta en cuanto me subí.

Comenzaron los de enfrente a atiborrarme de preguntas que no hacian más que llenar ese apodo de los comentarios alagantes cuando fui esa chica, esa que mataba a quien me pidieran a cambio de comida.

– Ya no soy nadie, ni ella ni nadie.
– Qué más da. –comentó Kim –
A pocas cosas les llegué a tener miedo cuando era una niña, alguna de ellas fue que me dijeran que no era una princesa, por tonto que se escuchaba; sin embargo aún cuando ese “terror” parecía insignificante y tontísimo, los hombres para mí no eran un terror pues yo les daba miedo.
– ¿Por qué no llora o intenta gritar? ¡Hace que todo sea tan aburrido! –comentó el conductor de la camioneta a sus compañeros viéndome por el retrovisor arqueando una ceja y exagerando sus expresiones faciales.
– ¿Bryan? –preguntó al erguirse más en el asiento el chico con nombre de chica – ¿No te hemos dicho que intentes ser por una vez el malo-malo de la película?
– ¡Ahh! Kim casi llegamos no sigas con el regaño. Pero no sería mejor ¿qué le llames? Cuando la vea se llevara un infarto.
– No es la primera vez que tratamos con mujeres.
– Si, estoy consiente de eso Kim, hasta Nick lo sabe pero hay un enorme pero…
Me interesé en lo que posiblemente pudiera decir.
– Tal vez no lo hayas notado –medio susurró el conductor de la van –Pero la mayoría de las “chicas” que tratamos referente a “nuestros asuntos” no lucen como ella.
– ¿Tienes nombre? –cuestionó el copiloto, él que no dijo ni un pio y se le ocurrió preguntar cuando estacionó Bryan -sí, así se llamaba- la camioneta.
Pude negarme a contéstale pero su voz se escuchaba más relajada, aún que insistía, había algo en los ojos de esos chicos.
– Cuando era niña me solian llamar Mariet –les hablé pretendiendo contestarle amablemente…–Pero ustedes no me pueden decir así. –…solamente que no lo logré.
– Eres igual de ridicula que todas las mujeres. – dijo alguno de esos chicos.
Tal vez parezca cenicienta pero –pensé– no crean que soy igual a las demás chicas– les repetí viendo por la ventana polarizada– yo te puedo sacar los ojos–volví a pensar

La parte más extraña de mí era que adoraba la adrenalina, mi corazón latía tan rápido que si se llegaban a quedar en completo silencio pudieran escucharlo.

Los chicos de enfrente se bajaron, Kim igual, aprendí a seguirlo no obstante éste me dijo que me quedara. Yo medio le obedecí pues no era tan obvia para ponérmele al brinco. Me preparé ya que tenía mis sospechas.

– ¡Bájate! –ordenó – Pero ponte esto primero y tapate bien la cara. –era una bufanda.

Nuevamente le seguí la corriente, antes de que otra cosa sucediera me puse la capucha del suéter. Me pregunté entre todo ¿ellos no sabían disimular ni un poco? Ahora hasta Kim lucía con finta de no ser un chico bueno. Los tres se camuflajearon con cachuchas (piragua, gorro, bonete), diferentes tipos de lentes y unas sonrisas que querían salir de las comisuras de sus labios.
Entramos al parecer a un edificio, era muy grande, debía tener varios pisos. Todo parecía estar suficientemente abandonado y yo sentía estas tres personas a cada uno de mis lados. Yo ya me había cansado encima de uno de los primeros pisos cuando el chico que me preguntó mi nombre le susurró al oído a Kim, él asintió, y para esto yo dejé de caminar, yo tenía un orgullo que tal vez me podía meter en un gran aprieto, pero ya no aguantaba todo esto.

– ¿Qué realmente quieren de mí? – les dije relajadamente y sin verlos –Si es dinero, ¡No tengo!, si es que buscan el tipo de servicios que creo ¡no los doy!, si buscan a creepy eyes ¡ya no existe! –me quité la bufanda que me dieron.
Demasiado serios y neutrales, supuse que estaban acostumbrados a ese tipo de escenas en su vida.
– Ni uno ni otro – dijo alguno de ellos, los confundía visualmente. – ¿No deberías conocer primero los detalles y después quejarte?
– Puede ser.
– Por cierto somos tres hombres contra ti.
– También puede ser –les contesté –no estoy tan segura.
– De esto es lo que hablaba Kim –dijo el mismo tipo que condujo. – ¡Drama!, de todo lo que les rodea a las mujeres.
– ¡Cállate, Bryan! Ya llegamos.
– Ahora sí bienvenida su majestad. –replicó el chico rubio que llevaba unos grandes lentes transparentes cuando abrió la puerta del departamento –Es aquí su palacio. –
– Ven conmigo – me ordenó Kim pasando de largo.
Lo ignoré completamente y me revolví en mi suéter.
– Yo que tú lo seguía, sólo nosotros sabemos lo que es capaz de hacer.
– Tú tampoco me conoces, no sabes lo que he hecho y puedo hacer.
– ¿Entonces? –manifestó agarrando sus sienes – no me obligues a tomar medidas drásticas.
Lo acompañé por su recorrido en el solitario lugar, no habia más que cobijas y mantas por todo la alfombra y muchas bolsas de plastico.
– ¿Algún problema con la limpieza? –
– Ninguno. –le respondí
– Pues bien –entreabrió la puerta que por cierto rechinaba –Pasa.

No habia nadie como creí, solamente se hallaban unas cobijas dobladas en la cama. Ni siquiera habia una ventana y eso me asustó, por desgracia era lo que pensaba. Kim alcanzó a cerrar la puerta antes de que lo detuviera. Comencé a decirle que me abriera, a pegarle fuertemente con mis puños y mis piernas a la puerta.

– Ahora si puedes quejarte –se bufó detrás de la puerta.

“Ahh ¿Cómo pudiste caer?” No hice más drama y me rendi gritando por ultima vez. Me senté a lado de la puerta recargando la cabeza en ella.



Fueron dos, tres días, semanas, seguramente exagero pero desde el día que entré cada segundo se convertia en una eternidad. Me rugian mucho las tripas, no podia dormir bien, todo daba vueltas o ¿nada sucedía?. ¿Por qué la puerta no sé abrió en ningún momento? ¿Acaso ahí me quedaría para siempre?

No habia algo coherente que me ligara con ellos.

Sin tan solo recordara a mi familia, pudiera haber algo. Desde la última fiesta a la que fui, que fue la mia, el quinto aniversario de mi nacimiento todo cambió, igual que un giro de 180 º. Ahora mismo no importa puesto que un día de aquellos o de estos tuve que cumplir diecinueve o algo por el estilo.

De algún modo tenía que salir de ahí, por las buenas, o por las malas. A pesar de que afuera no había nada ni nadie que me esperaba, yo un día encontraría mi motivo.

– ¡¿Hay alguien ahí?! –acerque el oído a la puerta pues escuché pasos. –Necesito algo de comer – me queje
– Esto no es buffet –me contestó al parecer Bryan.
– Por favor ¿lo escuchas son mis tripas que me rugen? –aunque no se oía nada

Eso fue en verdad mi último contacto con alguien, en serio pasó mucho tiempo. Ya no podia seguir aguantandome el dormir, pues mi plan era que cuando alguien entrara intentar escapar pero habia dos opciones: la primera era que adivinaron que ese era mi plan, la segunda era que tenian camara; por lo mismo no entraron nunca.

Hasta que me rendí y decidi dormir bien todo lo que no pude al inicio. Para mi sorpresa amanecia con ropa –de pura casualidad de hombre- y comida que ni probé en cuanto pestañana para despertarme; no queria morirme de hambre pero era otro mi plan.
Y sin lugar tuvo que funcionar, y lo hizo.

– ¿Oye tú? –escuché aturdida una de sus voces
– Levántate –muy obediente lo hice aunque casi no pudiera–
– Kim, ya es muy tarde– le replicó una persona
– ¡Si lo sé! –gritó histérico, agarrándome de un brazo– pero no avisaron que iban a venir, hasta hoy.
– Ella no sé ve nada bien, va a pensar que le hicimos algo, realmente malo.
– ¡¿Y no es algo malo tenerla aquí en contra de su voluntad?!
– No es por apurarlos, pero ellos ya casi están aquí –
– ¡Oh! ¡Nick, ven aquí! –le exigió Kim al rubio. –Tú eres mejor en esto que yo, haz algo.
– ¿Yo por qué? ¡Mejor Bryan!

Ellos tres empezaron una disputa de palabras que si que iban a hacer conmigo, y yo ni voz ni voto. Por lo que me escabullí corriendo lo más rápido que pudiera para bajar las escaleras, fue demasiado pronto cuando sentí que me perseguían. Antes tuve un serio problema al toparme con la puerta pues no quería cooperar, alcancé a una nada a abrirla y a estrellársela a uno de ellos en la cara.

Me faltaban unos cinco escalones para llegar abajo, tenía experiencia en el pasado, y concluía que era mucho más veloz por lo que las salté, caí por lo que se dice hincada. Y dolió bastante.

Encima del dolor que ya no relucía con lo que enfrente de mis ojos se hallaba, pudo ser en ese segundo nada; dos pares de zapatos. Los primeros eran unos negros de un hombre y los segundos ¿unas zapatillas altas rosas?, los dos en exceso elegantes.

– ¡Hola! – saludo la dueña de aquellas zapatillas
Yo me queje cuando intenté moverme para irme muy lejos de esa chica y de todos. Ésta misma mujer reaccionó dando un par de pasitos para atrás cuando gemí.
– No te has dignado a mirar quienes somos – dijo opuestamente a su compañera un hombre con una voz masculina que me dio escalofríos. –en pocas palabras deberías voltear para arriba.
Pareció que me dijeron lo contrario y me congelé viendo el piso.

Esa chica, la divise, se puso de cuclillas para poder estar casi en mi misma posición. Hacia tiempo que no miraba a alguien así, por su completa apariencia. Podía decirse que era como una barbie sin embargo una llena de elegancia en su semblante puesto que no parecía ser tan plástica. Pues lo suyo era una belleza natural y con mucho rosa de por medio, además de una cabellera brillantemente rubia.

–Mi nombre es Annabelle, y soy tu hermanastra. –dijo sonriendo y cerrando los ojos.
Sospeché que iba a reaccionar de esa forma, como todos que no se dan cuenta de quien soy. Claro, sus palabras -o tipo de confesión- no fue nada y la ignoré.
– ¿No vas a decir nada hermanito?
– ¿Qué?
– Dije que…
– …Si te escuché, pero yo no soy tu hermanito.
– ¡Ven quiero darte un abrazo!
– ¡No me toques! –me alejé de ella lo más posible todavía sentada en el piso – ¡Soy mujer! Además que no tengo familia por lo tanto, tú no eres mi hermana.
– ¿Eres una mujer? – dijo sorprendida.
– Si, y tú también por si no te diste cuenta.
– Tú eres mi hermanastra, parte de mi familia. Por lo mismo te quiero presentar a mi prometido él es Shane… ¿y tú cómo te llamas?

No me percaté de que él se encontraba allí, por lo que no quise mirarlo en un instante, así que respiré profundamente para prepararme a ver al Ken de Barbie, pero en lugar de eso me hallé con él.

– Belle, ella es Mariet – dijo él mirándome fijamente.
– Shane pero no se puede mover, ¡te dije que tus guaruras no le hicieran nada!
– Tranquila, ahorita lo soluciono –marcó un número en su celular y no tuvieron que responderlo cuando ya estaban sus tres “guaruras” –¡Bryan, ven y arregla esto! –me dijo esto, se atrevió a hacerlo. –
– ¿Qué hago con ella?
– ¿Belle?
– Quiero que vaya a la casa con nosotros.
– Hazlo Bryan, sin fallas.
– ¿Cómo me la voy a llevar si no se puede mover?
– ¿Quieres que solucione todo? –contestó molesto pero sin levantar la voz, siguió contestándole pues en la cara de Bryan había muchas dudas – Llévatela cargando o lo que se te ocurra.


Y así fue… no quiero volver a revivir esto, ¿desde cuándo pasé de ser la princesa de cuento de hadas a ser la hermanastra de cenicienta?






With Love, 주 하나님

¿Y si digo que volví…?

¿Y si digo que volví…? Alguna vez lo dije y lo repito: el tiempo sin duda pasa a gran velocidad. No estoy precisamente segura que hay...