domingo, 20 de marzo de 2011

Stay With Me (1)



Por favor solo esta vez no des la vuelta. El susurro del viento nocturno… está tan cerca que casi lo puedo tocar. Te estoy contemplando. Siempre, siempre te amaré. No pasa nada si mi amor no se vuelve realidad. No pasa nada si me lastimo. No importa cuántas veces [ocurra], yo quiero contarte: quiero llegar a ti.
 Kimi ni todoke - May's




ELLA: Siento esa gran necesidad de sacarlo ¿Te lo puedo contar? Supongo que sí; fue en un esplendoroso 14 de febrero, ya sabrás: no quise impedirlo, y lo peor es que nunca pensé en hacerlo.

David tuvo que decírmelo después de una docena de rosas rojas, de unos tremendos manoseos, y ahora que lo pienso un escaso mes de relación. Pidió que avanzáramos un paso adelante. Lo veía sospechando desde que me confesó que no era virgen, y yo sí, qué más da, tuvimos relaciones cuando menos lo esperé.

Por eso cuando crezcas te contaré todo lo que quieras y entre ello como te descubrí. Estaba con David en el ratón loco en un parque de diversiones que está a dos horas. Ese día no fui a la escuela solamente para enfrentar mis miedos a los payasos, sólo que terminé vomitando en sus zapatos. A los días no fui al doctor aun cuando me alarmé esperando a que tuviera mi periodo, y jamás se acerco; lo que me quedaba es ir a la farmacia y… entonces supe que estabas llegando a mi vida.

ÉL: ¡Estoy tan harto! Es increíble que no pueda dormir, doy una y otra vez vueltas en la cama. Hace un espeluznante frío y lo único que deseo es poder refugiarme en el sueño. Pero eso no ha sucedido desde que estoy aquí.

En realidad, esta ciudad es desconocida para mí; acabo de graduarme en administración de empresas en Australia, pero hace más de dos semanas que he regresado para encargarme de mis responsabilidades. Ahora tengo que llevar con lucro el negocio familiar en el restaurante de mi padre.
Soy apto para ese puesto y para mucho más; eso no se cuestiona. Nací para triunfar, así de simple.

Vamos, respiro contando hasta el número 10 y finalmente:

– ¡Uno! – Bajé y subí al instante– ¡dos! – Hice otra lagartija.

No me quedaba más opción que practicar mi rutina de ejercicios. El reloj marcaba las 3 de la mañana y tenía planificada mi vida hasta que falleciera.

Ya aparecían ojeras en mis parpados. Mis ojos no eran muy grandes de por sí, y ahora eran minúsculos y sostenían la vaga esperanza de algún día no muy lejano cerrarse.

Por fin terminé mi rigurosa rutina en mi habitación. Cambié mi pijama por un traje deportivo bastante caro, de un color morado.

– ¿Se le ofrece algo joven? – indago cuando me vio salir del departamento.
– Si mi padre llama dile que…– mire su expresión de compasión, ambos sabíamos que no lo haría. – Olvídalo –continué– Haz lo tuyo.

Anduve pues, estirando mi agraciado cuerpo. Lo sabía. El destino nunca ha se ha equivocado y mucho menos al crearme en el vientre de “Rose”. Fui su bendición aunque en mi fomentada opinión, ella no merecía semejante regalo.

Detestaba que me dieran indicaciones, exceptuando a aquel que pudiera estar a mi inalcanzable altura. Por lo tanto no tenía un entrenador personal, tampoco iba a un gimnasio ya que encontré alguna vez un sitio para mujeres esperando verse bien, algunos hombres obesos y jovencitos creídos por un poco de musculo en sus brazos.

Ahí estaba trotando entre las calles de un lugar desconocido. Siempre miraba hacia adelante. No obstante por primera vez desde que me convertí en Alexander, el hombre que soy… aquello llamó mi atención debido a contemplar una cara familiar. Éste llevaba toda su vida siendo la piedrita en el zapato de mi padre.

Torcí el gesto aun trotando. Inmediatamente sonó mi teléfono celular. Me detuve, lo contesté con un riguroso silencio.

– ¡Buenos días, querido! ¿Me podrías hacer un favor? –

Era mi tío, el mismo que le había pasado a un costado hace unos segundos atrás.

– ¿Qué? –me quejé en un suspiro.
– ¿Andas de azul?
– Es morado– repliqué molesto
– Hijito – me pareció repugnante esa palabra – Estoy consciente que tu padre no necesita personal –una pausa desesperante – Ayúdame en esta, ocupo que emplees alguien, por favor.

Este viejo ¿quién se creía? Confirmé que al otro lado de la línea figuraban sus ojos sonrientes. Sin embargo, si mi padre se enteraba que le hacia un favor, me desheredaría. Algo que tomaría como un gran reto.

– Sí realmente es necesario el dinero dile que limpie los pisos del restaurante. –ordené y colgué.

Mi deslumbrante ser se quedaba intranquilo pues esta zona era de tan baja clase como para que el viejo estuviera por aquí. Como encubierto, regresé a donde lo vi. Permanecía parado. Me miró y movió su palma para saludarme. De ahí me ignoró. Estaba al pendiente de una mujer, yo observaba su diminuta y delgada espalda, no sé qué hacían. Pensaba que era una más del montón hasta que la abrazó. Entonces me fui.




Luego de la refrescante ducha me propuse combinar mi vestimenta. No soy un modelo, tampoco un diseñador, pero soy una persona con sentido inigualable de elegancia y glamour. Mi cinturón y mis zapatos italianos combinaban. Mi traje de oficina estaba a la justa medida y mi camisa bien planchada.

Ahora bien, dudé cual de todos mis fulgurosos carros escogería para ir al trabajo. Al poco tiempo decidí usar el que estuviera a juego con mi corbata.


“Invierno”. Este frío invierno que te da escalofríos y ganas de abrazarte a ti mismo. Vivaldi supo lo que hizo con su “invierno” pues mi quijada la tarareaba. Si la abría, vapor saldría por ella.

Sé podría decir que yo era igual que un novato más desde que nací no habría otra opción para mí, ese fue el objetivo de mis padres. Sin embargo hoy me tocaba dar órdenes y encargarme del trabajo sucio personas que quisieran arrebatarme mi puesto, o en su defecto mi dinero.

Ya que mi abuelo es dueño de un hotel de lujo, que heredaremos pronto, si todo sale como lo previsto mi padre y yo.

– ¡Buen día señor! –saludó la hostess

Ignoré su educado gesto y seguí hasta mi oficina en el segundo piso. Yo conocía los modales, solo que no los usaba con todo tipo de gente. Sin embargo le indique con un gesto que me siguiera.

– Traume unos huevos benedictinos, con pan francés y un café americano con una de azúcar.
– El chef no ha llegado. –dijo preocupada la empleada con uniforme entallado.
– No me importa cómo te vistas en tu casa, este es un restaurante de cinco tenedores. Así que es irrelevante, no sé ni quiero saber si está el chef, quiero mi desayuno –miré la hora en mi rolex – ¡En 15 minutos!

La miré crispada de la rabia y con los puños rojos. Sabía lo que pensaba y pobre si lo hacía.

– Sé cuando mi comida tiene algo fuera de lo normal, si le escupes, dejas un ingrediente en el piso, o le echas un fluido corporal o nocivo. –

Conocía la ley “no te metas con el que maneja tu comida” después de ver a varios meseros hacer pagar a los comensales con su comida. Mas valía prevenirla de una vez por todas. Igual sabía que con mi advertencia no lo haría.

Nunca había dejado que alguien me dejará con un rugir de estomago. Tendría que haber llegado el chef italiano hace tiempo, ya era casi la hora de que abrieran. Si ellos creían que me iban a acorralar para que desayunara en esa cosas, como les decían los mediocres, ¡ah, si! McDonald’s escogieron a la persona equivocada.

Escuché unos ligeros pasos, cuando me levanté. No eran exactamente los tacones de la rubia.

Me quede atónito. Desconcertado. Boquiabierto. Muchas razones para sacarme de orbita. No llevaba al pie de la letra el uniforme, más bien lucía desaliñada. Shock. No me dio los buenos días ni pidió permiso para pasar. Dejó la charola con comida aventando mis papeles que se hallaban en el escritorio. Y no me miraba, como para que yo la fulminara con mis feroces ojos.

– ¿Estás en tus cabales? ¿Sabes quién soy para empezar?
– Claro –respondió viendo al piso y poniendo su boca como si quisiera chiflar.
– Entonces…
– Me hablaron mucho de ti – interrumpió – Eres Alexander, el jefe ¿se te ofrece algo más?

Desde hace años nadie me trataba así, y yo no reaccionaba de esta manera. Aventé con cuidado de que se me saliera más mi agresividad, la comida al piso.

– Hay niños muriéndose de hambre. –respondió inmediatamente al sacar un limpión y recogiendo mi… no sabía cómo llamarle.

No creí que alguien lograra hacerme cambiar de opinión en tan poco tiempo.

– Déjalo. –dije más tranquilo poniéndome a su lado, ella desde abajo miraba mis zapatos. – Dile a la de la limpieza que venga y se encargue de esto.
– Yo soy la persona de la limpieza. –repitió suavemente.

Jamás había dicho algo tan tonto. De pronto hacía mucho calor, me dieron ganas de aflojarme la corbata. Observé sus uñas pintadas con esmalte rosa fucsia. Nuevamente ¿de dónde salía esto?

– Dile a tu compañera que venga en tu lugar –aseguré viendo sus finos mechones de cabello que caían por su rostro, tapando su visión. Y agrandando mi duda de cómo era ella.
– Ya estoy aquí. No lo hagas–

Pero no quiero verte, como tú a mí.

Iba a olvidarme de su existencia, durante un rato lo conseguí mientras ella trapeaba y barría el suelo. Pero algo no me lo permitía. Sentía ansiedad pues le hice caso y no insistí. Necesitaba grabar su rostro para no olvidar quién fue esa que osó confrontarme.


Patrañas, le exigí que se retirara. Para sorpresa mía ella se espantó cuando alcé la voz y por primera vez nuestro panorama chocó. Esos largos mechones le cubrían parte de su bonito rostro juvenil. Tuve ganas de ir a quitárselos.

Ella ya me daba la espalda, con ademan de irse solamente que vio un pedazo de plato tirado, lo levantó. Y se fue, aunque yo estaba al tanto que se había cortado. No hice nada pero sentía algo.

Sin que me diera una palabra ya había captado mi atención. Y quería mantener esa sensación dentro de mí… por mucho tiempo.

ELLA: Hoy lo conocí, es tal como lo describieron. Parece ser el tipo que si pudiera renacer lo haría en una hermosa flor arriba de la cima de una montaña. Para que lo contemplen y nunca lo alcancen. Es arrogante y mandón, un ogro para todos. Pero para mí es un niño malcriado que desea cariño. Solo tengo que soportarlo hasta que me den la herencia. Sueno como él, pero tú y yo no estamos solos. Nos tenemos mutuamente.

sábado, 19 de marzo de 2011

Mini historias


Miro el cielo para ver dónde estás y pienso que tal vez, tú y yo lo mismo podemos ver. Mis sentimientos te alcanzaran. En mi corazón lo guardo siempre, y en el futuro ha de florecer el sueño será una realidad. No habrá distancia que nos pueda separar. Y la inocencia nos dará la fuerza que nos unira y surgira con tu sonrisa la luz.
Gracias Japón y Dios por esta canción: Digimon 4 Ending ^^


Mini Historias de Juliette World, my beautiful World :
[o pensamientos que salieron de verona]

lunes, 14 de febrero de 2011

Ahh Valentine (?)



Alguna vez he dicho que las amo, en serio agradezco que se pasen por mi blog aunque mi prioridad no es cuanta gente lo lea... bueno me he salido del tema ;D

Solamente quería decirles -más bien- desearles un feliz día, estoy más que segura que no en todos los países se festeja esto, pero aún así como también es día de la amistad, pues diré que las amo "folowers", y no por solo tener alli la imagén en la sección sino a todos lo que entran y no hacen cara de "Fuchi" *Vease: asco, waaak o un gran Guacala*


Pasensela muy bien!

Antes de irme, me confieso, tengo como 2 historias nuevas para subir, y no son de un sólo capítulo, no entiendo cómo pero así es; esperen por ellas (hahaha yo me entiendo)y veran mis grandes... no sé qué.

Merci por todo [según aprendo francés, assh sueno muy presumida :P no me hagan caso]

QDLB!♥

miércoles, 19 de enero de 2011

Jamás seré cenicienta [Capitulo 2]




CAPITULO 2 “Siguiendo el curso”


Amor es dolor para todas las personas con un corazón roto. Estoy tan arta de las canciones de amor, si, odio las malditas canciones de amor...


Por supuesto era toda un ofensa pensar lo contrario, esto iba más allá de mi desagrado e indudablemente contra atacaria, sin embargo en mi autocritica no me consideraba una mujer agresiva… al menos que me hicieran algo. Aquel era mi lema y no lo aprendí en algunas clases de taekwondo.

– ¡¿Quién te crees tú para tocarme?!– le reclamé todavía en shock después que hizo lo inmencionable.
– Disculpa–repitió con sarcasmo mientras me daba un golpe en la frente con dos de sus dedos. –Pensé que estabas lastimada, y además… –se cruzó de brazos y siguió excusándose– …con Shane no se juega cuando me ordena que haga algo.
– ¡Ahh! ¿Sabes? –refunfuñé sacudiéndome los muslos después de estar en el suelo – Esto no tiene caso, es mejor que simplemente me vaya lejos. – quería irme pero al cruzar nuestras miradas, vi algo que no podía describir, era algo tan diferente, era como, no me salía el querer saber verdaderamente lo que era esa… la sed de venganza.
– Me dijeron que puedes hacer cualquier cosa –
– Pues se equi…–le interrumpí
– ¡Ahora me escuchas! –gritó perdiendo la calma. Yo no le temí, sólo suspiré y rodé los ojos esperando a que el chico continuara. –Tú puedes matar, secuestrar, amenazar, robar, en fin casi cualquier cosa ¿por qué no haces algo? – pareció abatido, pero supongo que al verme recordando todo lo que hice continuó – ¡Estoy tan aburrido, chica! –suspiró dando uno patadita al aire –Annabelle nunca se mete en problemas sólo se la vive en casas hogares, hospicios y fundaciones de beneficencia.
– Qué bien –dije levantando mis palmas y sonriendo fanfarrona – Espero que la princesita tenga una larga vida ayudando a quienes los necesitan.
– Yo soy un chico tranquilo, simpático y buena onda con las chicas ¿lo ves? –me guiñó el ojo– ¡Pero tú me sacas de quicio!
– ¿Qué querías? Dímelo si tanto quieres, soy una mujer, y cómo tal dramatizo el mínimo rasguño. Yo en realidad puedo caminar por mi misma, sin tu ayuda. –así que me di la media vuelta aunque tuviera un dolor en una de mis piernas.
– ¡Te va a caer una maldición a ti y a quien más quieres, nunca serás feliz por ser como eres!
Me giré rápidamente para hacer cualquier cosa en mi defensa, pues no iba a soportar nada más insultos. Pero fue tan tarde para algo semejante a lo que pensaba hacer.
– Basta– ordenó Kim sin perder su seriedad y sujetando mis dos manos –
Bryan se nos acercó en unos segundos, llegándome con una cara de “sabia que no llegarías muy lejos”.
– Sabia que no llegarías tan lejos – dijo Bryan limpiando sus gafas.
– ¡Compórtense, par de niñitos mal educados! –mandó Kim mirándonos a los dos, Bryan se irguió rápidamente –
– Sí, como ordenes –dijo esté viendo a su altura derecho a la nada–
– Mariet, él es Bryan y aunque no lo creas será tu guardaespaldas –

¡Aja! Si ¿y con esa apariencia tan…? No era solo que se vistiera muy juvenil, de acuerdo a su edad, puesto que Kim y los demás que había conocido eran jóvenes pero Kim por supuesto que sabia que él también era guarura pues si se vestía como tal, pero Bryan… era todo lo contrario.

– Y yo soy Kim y es todo lo que debes saber, yo me encargó de cuidar a tu hermana.
– Ni se te vuelva a ocurrir decir que es mi hermana–exalté desfigurando el ritmo de mi respiración– Yo no soy nada de ella. – casi susurré
– Solo espera y veras las sorpresas que te esperan –me espantó el hombre de voz grave y de elegante apariencia atrás de mí, ese acompañante de la loca que me llamaba “hermana”–Alguien me puede dar una explicación de porqué se tardan tanto. –ahora estrujaba mis hombros.
– La causante es esta chica –dijo Kim cruzándose de brazos.
– Ella desde el principio no ha querido cooperar. –le siguió Bryan.
– Déjenmelo a mí – les dijo el chico de voz grave para decirme fríamente – ¿Qué es lo que quieres?
– Para empezar ni siquiera sé en dónde estamos. –me quejé volteándome a verlo para encararlo.
– Eso es claro, estamos en un callejón en medio de unos departamentos abandonados, ahora bien ¿vienes? –dijo algo aburrido jalándome de la muñeca.
– No es eso exactamente lo que quería saber–protesté quitándome su mano –además ¿A dónde se supone que vamos?
– A donde va ser tu nueva casa –me respondió fríamente sin mirarme. –me estás colmando la paciencia ¿ya? –ahora sí me observó, pero como si fuera basura.
– ¿Y yo qué gano si voy?

Inmediatamente me tomó de la mano, me sobresalté no recordaba cuando fue la última vez que alguien hizo eso; no obstante mis sentimientos desaparecion ya que no fue lo que esperaba sino que puso algo en la mía.

– Son $1000 billetes pero si todo sale bien se harán más, y si te comportas se te triplicara, aunque si los aceptas ya no te podrás echar para atrás.
– ¿Y por qué confiarías en que alguien “como yo” respete el trato?
– Porque nadie juega con alguien “como yo”.
– No me van a hacer algo malo ¿verdad? –cuestioné dudosa.
– ¡Disculpa! –sonó ofendido –Escúchame atentamente, no nos conoces perfectamente, a pesar de que por lo que sé conoces nuestros nombres.
– Él tuyo no. –le reclamé
– Soy Shane, no lo pienso repetir, ya lo habías escuchado. –dijo a regañadientes.
– Un consejo, no le interrumpas, no sabes las cosas que puedan suceder con Shane. –me aconsejó Kim susurrando en el oído con una ligera preocupación.
– Como iba antes de que me interrumpieras, tú solamente tienes que seguir la corriente, no digas comentarios que no vayan al caso, y no, ni lo pienses, no se te ocurra, no llegues a concebir en tu cabeza el insultar a Annabelle.
– ¿O qué? ¿me las veré contigo, Shane?
– ¿Quién te dio permiso de tutearme? –explotó asiendo muchas caras extrañas pero más que nada de furia –
– Tú me tuteas
– No se te ocurra volver a hacerlo, y a todo esto no lo me haz dicho cual es tu respuesta.
– ¿Ella es rica? –pregunté algo estresada.
– Tiene bastante dinero. –comenzó a mover uno de sus pies – Sigo esperándote.

No entendía nada, y lo que más me inquietaba era saber de donde sacó la princesita que era mi hermana, si yo no tenía padres. ¿Por qué a ellos les importaba tanto que los siguiera? Y después de todo, si algo tuve claro en medio de un callejón que olía a comida rancia y donde se escuchaban a lo lejos sirenas de patrullas de policía, era que ya no me quedaba dignidad.

– Está bien –dije finalmente, y acariciando discretamente el dinero con las manos en mi espalda. –acepté el trato.
– ¡Al fin! – gritó Bryan guiñándome el ojo.

Entonces se despejó lo que alguna vez espere, esto, totalmente diferente a lo acostumbrado me esperaba ansiosamente.

Observé cuidadosamente como caminaba antes que nadie Shane hablando por su móvil; después Kim le alcanzó susurrándole algo y al parecer los dos se hallaban celebrando con apretones de manos, mientras los veía y caminando de reversa el castaño con nombre de chica repitió a Bryan pero viéndome “tráetela”.

Mucho antes de lo que pensé Bryan ya se encontraba de cuclillas a mi lado, inhalando y exhalando como si el aroma fuera algo grato.

– ¿Y tú qué haces en esa posición?
– El auto está a dos cuadras, allí nos están esperando.
– No entiendo.
– Simple, pon tus manos en mi cuello.
– ¡Agh! ¡Aléjate de mí!
– ¡Eyy! –replicó parándose –Mariet, tranquila yo, como ya escuchaste, soy tu guarura. No es exactamente que me importes o algo por el estilo
– Y eso que tiene que ver con que quieras hacer… eso para llevarme.
– Estás cojeando de un pie.
– ¿Y a ti qué te importa? ¡Es mi pie!
– Bien, lo intenté – repitió para él mismo –ven sígueme.

Tomando un enorme suspiro, tragándome mi orgullo, y olvidándome por última vez de quien fui. Di donde traía bastantes moretones en una de mis piernas, y como si fuera normal, para igualar el dolor, me di un puñetazo en la otra, evité gritar, con ese grito de dolor reprimido fue mi motor para caminar normalmente.

Bryan no alcanzó a notar lo que hice pero cuando llegó primero a la esquina se cruzó de brazos y me miró extrañamente.

– No te pareces ni un poco.
– Si– dije siguiéndole – Es bastante obvio que Annabelle es rubia ojiazul y yo, castaña de ojos verdes.
– No, bueno si… y no, o tal vez si. –

Se enredó con sus propias palabras y después de un tiempo variante quise sonreírle pero lo evité saliendo victoriosa, ya que luego puso sus manos en su cuello como ahorcándose. Ya estaba distraída para cuando habíamos dado donde se hallaba un carro, me quede anonadada estaba enfrente de una limusina.

Torcí mis gestos:

– Típico, chica rica que solamente sale con sus guaruras y con una limo. –suponía que lo escucharon por su reacción, aunque lo había dicho para mí misma.

Yo esperaba que Shane se subiera primero que yo; me percaté que llevaba un audífono en su oreja. Me sonrió, por supuesto siendo un hipócrita con esos ojos de color miel brillantes, y abriendo la puerta de la limo dijo “adelante, señorita Mariet”.

Me hablaba a mí ¿verdad? Está bien, me repetí, no puedo ser tan tonta, por lo que me subí ignorando lo anterior y suspirando. Dentro se encontraba mi… ¿Cómo se le llama a esas criaturitas molestas?, con la pura cara de preocupación, y en ese momento se cerró la puerta.

– Pensé que nunca subirías, realmente me preocupaste. –comentaba con su dulce voz mientras yo miraba en los cristales polarizados que los que conocí se iban a otro coche.
– Si, que bueno. –saqué toda distraída.
– Hermanita –me tomó de la mano– Ya deseaba que nos reuniéramos ¿nadie te obligó verdad? Le dije claramente a Shane que no…
– ¿Qué es él de ti? – pregunté sin verla
– ¿Shane? –asentí, y ella se mordió los labios– Veras, voy a confiar en ti, ya que eres mi hermana mayor –se acerco, y puso su cabeza en mi hombro–Él es muy especial para mí, Shane comenzó siendo mi guarura y lo bueno es que lo sigue siendo, cuando lo conocí me enamoró esa hermosa sonrisa que tiene y sus ojos ¿Los has visto? Son tan preciosos. Pero en fin, nos queremos Mariet, creo que lo amo aunque obviamente jamás se lo he dicho.
– ¿Tu guardaespaldas es tu novio?
– Más que eso, hermanita, ¡somos amantes!.
– ¿Tus padres saben? –solté intentando de contener la sorpresa, ella lo negó con la cabeza y una cara de animalito triste.
– Es nuestro secreto, nos vemos a escondidas cada que podemos.
– En serio él se te declaró.
– Sí –afirmó Annabelle sonriendo como una niña abriendo un regalo– Nunca había ido a un Burger King y él me llevo a escondidas de mi padre. Me acuerdo que dijo que iba a ir al baño y después, puedes imaginarlo.
– Muy lindo –dije fingiendo sentirme feliz por ella– ¿Cuántos años tienes?
– ¿Yo? Bueno, en dos meses tendré dieciocho.
– ¿Qué? Estás demasiado joven.
– Jamie y Landon en A walk to remember se casaron jóvenes, también Allie y Noah.
– ¿Quiénes son ellos?

Fue ahí cuando temía que lo hiciera, me observó de los pies a la cabeza e hizo una expresión de desaprobación.

– Ya casi llegamos– me dijo brincando en su asiento pero claramente siendo un poco hipócrita pues pareciese que me quisiera decir “Tú qué sabes”.


Todo fue tan rápido y deprisa, que apenas divisé el preciso momento en el cual llegamos, pero, no imaginé, era un hotel. Y el mismo tipo del que habíamos hablado, detuvo la puerta: Shane. Yo bajé primero, luego Annabelle, los dos sonrieron y éste le besó la mano.

Nuevamente ese tontísimo dolor en las piernas, para colmo creo que me dolía más la que yo me había golpeado. Igual, lo soporté creyendo que no podría. Andaba cuando hallé la suspicaz mirada de Bryan: directo a mis piernas. Me tapé con una de mis manos los ojos, increíble -pensaba- él traía su traje de guarura.

Giré y vi como Shane y esa criaturita inocentona se daban miradas tan “enamoradísimas”, de cierto modo tenía ganas de vomitar al verlas.

– En la noche tenemos una cena, para que mi padre te conozca. Por mientras, Bryan y Kim te van a llevar a tu habitación, está cerca de mi suite. Shane y yo nos adelantaremos –me dijo tranquilamente, luego continuó a los anteriores– Cuiden de ella, por favor.
– Si, señorita –contestaron los dos.

Como avisó aquellos se fueron con aire de querer detener el tiempo para seguir juntitos. No me hallaba feliz y no entendía perfectamente porqué.

– ¿Celosa?– me susurró Bryan.
– ¡No! –dije cantándole –
– ¿Entonces por qué te pones así?
– Por supuesto que tengo pretendientes, inclusive un novio… aguarda ¿por qué me miras de esa forma? ¿no me crees?, y piensas que finjo lo de tener un novio.
– Ya par de nenes, caminen. –ordenó Kim cortando la pelea.
– Los sigo. –anuncié abriéndoles paso, y por fin poder hacer un par de muecas por el dolor.

Ellos iban delante de mí, yo caminaba lento pero seguro pues de un pie cogía y el otro casi no lo podía mover. Cuando Kim o Bryan volteaban a mirar si seguía, yo me detenía para que no me vieran que batallaba, además de darles unas miradas feas.

Me estaba cansando, ellos casi llegaban a los elevadores y yo continuaba en la recepción del hotel, después de todo llamaba mi atención por rimbombante. O bien me costaba asimilar que si no fuera por “la princesita” no pisaría aquellos deslumbrantes pisos por una casualidad.

– Señora –me dijo alguien, lo vi y supe que era de las personas de limpieza, por el carrito que llevaba –Si usted no lo sabe, este lugar es exclusivo de clientes, si me disculpa le sugiero que se retire de la manera mas atenta.

Eso me hacia querer golpearlo en la cara, pero como dije no soy nada violenta, bueno creo que mi concepto de “violencia” está distorsionado.

– ¡Mira, mamá allí hay una vagabunda! –repitió un niñito apuntándome con el dedo.
Le saqué la lengua sin que me viera su madre, y para mi augurio comenzó a llorar.
– Váyase –insistió el trabajador siendo terco, después de sucedido aquello–
– De acuerdo, ya que insiste…–me decidí a irme, no era mi intención fallar a mi palabra pero prefería salirme a que me sacaran.
En eso me tope con un sujeto que me paro en seco por los hombros, yo le llegaba un poco mas arriba de los hombros por lo que estuve demasiado cerca viendo su boca.
– Ella viene conmigo, le sugiero que no la moleste. –colocó una de sus manos en mi brazo, y lo apretaba–Es como todos los clientes de por aquí. –terminó su frase
Pareciere que él -Shane- me abrazaba, nada más que sabía a la perfección que era para jalarme como un animal, controlando la velocidad de nuestros pasos.
– No le digas a Belle que… lo de tus piernas. –me pidió
– ¿Y qué se supone que haga? –lo hubiera aceptado a la primera pero era una exigencia muy clara.
– Reanuda tu actuación, finge que no sucede nada; como lo haz hecho hasta ahora.
– Esto te va a costar muy caro. –le dije sonando indecorosa.
– Lo sé.

Bryan y Kim se hallaban a las afueras del elevador, queriéndome fulminar con la mirada. Los ignoré viendo a otro lado, gracias a que mi cabello me cubría la mitad de la cara. Al mismo tiempo de que me soltó el tipo, se entreabrieron las puestas del referido antes.

No se hallaba nadie más en éste. Ellos se pusieron justo enfrente impidiendo que mas gente pasara, así que a sus espaldas los miraba como hablaban de mí.

– ¿Era tan difícil traerla? –preguntó sarcásticamente Shane.
– Oye, creo que ella sube en el próximo piso.
– Si –suspiró–

Los tres se comportaron primera vez, hasta manteniendo el silencio por poco pues se abrieron las puertas. Intuí de lo que se trataba. No había nadie del otro lado, cuando se iba a cerrar apareció; no observaba mas que su sombrero de plumas, ya que los tres eran altos y no me dejaban ver. En realidad, no hubiese querido que me dejaran ver cual era su rostro.

– ¿Cómo has estado, Mariet? –preguntó esa señora tan diferente a la última vez que nos vimos, mientras me alejaba lo más que podía de ella como si fuera la peste. –Yo soy la que debería alejarse de ti ¿desde cuando no te bañas? –cuestionó con su voz mojigata
– Pregúntales a ellos. –respondí secamente.
– No seas igual de bastarda que tu padre.
– Soy igual que tú.

Se arreglaba el maquillaje, pero aquella respuesta la consterno cerrando el espejito dorado de un golpe. Me quede sin hacer nada para defenderme cuando me agarró del cabello con sus uñas.

–Escúchame bien estúpida, no por nada soy tu madre. –me aconsejó con los dientes apretados y bajando mi cabeza casi por el suelo– Me vas a hacer caso de ahora en adelante, o sabrás de lo que soy capaz...

Continuara...
ya sabes que es para ti Dios
.

viernes, 7 de enero de 2011

Desafío que me he propuesto


Me faltaron demasiados libros por leer el año pasado, pfff entre ver k dramas, escribir, leer, seguir mi vida es difícil, pero me he puesto éste desafío y espero cumplirlo. Ojala puedan entrar es divertido y emocionante si eres competitiva, como soy floja e irresponsable no me emociona ni siento adrenalina ¡aunque quiero cambiar! Por lo que esta es una buenísima oportunidad (:

viernes, 31 de diciembre de 2010

Nada se compara con esto [New year♥]


¿Por qué me tienen que salir estas lágrimas justo en año nuevo? ¡Chillona! Alcanzó a gritar con los dientes cascabeleándome.

Si estoy en lo correcto te preguntaras como llegué a esto, si regreso un poco atrás, hace unas semanas exactamente, mi padrastro planeó una salida justo en nochebuena con destino a Aspen. Todo debido a su muy humilde opinión de que disfrutaríamos una velada. Y sobretodo admiraríamos la libre caída de los hermosos copos de nieve.


Aunque ¿verdad que todavía no entiendes por qué estoy sola en medio del bosque a punto del crepúsculo? Correcto, te explico.

Mi media hermana es una modelo de revista; yo todo lo contrario, por supuesto que me puedes imaginar soy de las personas que tienen un blog donde cuelga todas sus fantasías y escribe tonterías y come sin parar junto a la computadora, además de que se carcajea debajo de las sabanas en la noche cuando un personaje de los blogs que sigue dice algo chistoso; justo ahí crece la semilla de mi ridícula vida. He comenzado a creer que tengo problemas de autoestima. También a cada paso que doy entre la nieve me maldigo.

Bueno, volviendo al tema principal hace un rato esa cosa llamada “hermana” me retó a ir a la colina más alta, y bajar por ella; yo en una tabla de snowboard y ella con sus respectivos esquís. Me di cuenta que era demasiado tarde retractarme a la mitad, por lo que llegue hasta el punto final. Y estando allí viendo la terrible altura… me aventó sin que yo estuviera preparada.

Rodé y rodé, en serio que lo hice y ahora estoy perdida en un lugar desolado. No obstantes hay miles de árboles transformados por el invierno, para colmo está oscureciendo.

Suelto un suspiro, el tiempo fluye de prisa, los rayos de la luna están capturando la fría atmosfera. Veo una cabaña cerca de aquí con una luz encendida, corro torpemente ya que le temo a los búhos y acabo de escuchar un ruido espantoso.

Me voy acercando mientras que a alguien se le ocurrió apagar las luces de la cabaña. Toco la puerta como si mi vida dependiese de aquello, por lo que me desesperó cada vez más; giro puesto que escuchó un rugido. Jamás tuve una experiencia así, no lo creo y menos lo asimilo: cerca hay un animal rugiendo, temo que se trate de un lobo feroz.

“¡Ábranme!” grito dando manotazos a la puerta,  no obstante dura poco.

Alguien asoma una mano con ademan de que pasara, le sigo inmediatamente y comprendo que estoy a la deriva.
Dentro solo encuentro obscuridad pero también una horrible sensación de que alguien que me observa. Debo estar mal, solo hay maniquís sin cabeza, algunos llevan consigo ropa de diseñador, lo sé porque repetidas ocasiones mi hermana me reprochaba mi ignorancia al no diferenciar entre Juicy couture, Coach poppy y Touse.

Al final de mis adivinanzas por saber que marca era cada atuendo me doy media vuelta. Oí una risita tediosa. Veo un aislado maniquí el cual es singular por ser hombre, él también se diferencia del montón por llevar ropa desde un sombrero en la cabeza hasta zapatos en los pies, pero sobretodo por tener cabeza. Aunque sea de plástico podría ser el chico ideal de cualquiera, inclusive yo.

No está sonriendo, tiene una expresión de disgusto, “si fueras real serías el hombre al cual defendería con uñas y dientes, ¿por qué no sonríes guapetón?” digo tocando sus duros labios. Mi un segundo queda cuando se me corta la respiración ya que una de sus manos me acarician las mejillas.

“Tú no eres nada de bonita, si fueras un maniquí de seguro no serías la chica que protegería…” habla como si fuera humano, yo me sorprendo y me repito que esto no es verdadero. Tengo que estar soñando.

Me arranco un cabello, me pellizco los brazos, hago circo, teatro y maroma para confirmar que es VERDAD.

“… Pero ¿sabes algo? Eres diferente a todas las muñecas con las que he estado y hace dos temporadas que no salgo al mundo real” continúa, su sonrisa es tan impactante que no sé qué debería contestarle. ¡Ahora menos! me toca a frente y refunfuña como gato.

“Estás muy fría, casi pareces vampiro” esto me recuerda que detesto a los chicos como él, bueno realmente creía que era un tipo inofensivo pero luego de ver como se está quitando prenda por prenda. Decido mirar a otro lado tratando de controlar mi pulso.

“¡Eres un pervertido!” digo tapándome los ojos.

Alcanzo a notar cada parte de su abdomen y no parece real, se ve como un Ken. No resisto y me le acerco con fin de tocarlo, y antes de que mi dedo lo logré me detiene y me cubre la espalda con su chaqueta. Creo en sonrojarme.

¿Te digo que pasa después? Me llama pervertida, hace que me de media vuelta. Esta burlándose de mí, al final él queda detrás de mí. Estoy por partir aunque no sepa a donde cuando él me tira por la cintura y hasta logra poner su cabeza en mi hombro derecho.

“No te vayas. He estado tan solo”  dice con las palabras más sinceras que jamás he escuchado antes.

“Entonces, ¿eres de verdad?” Este asiente. “Podemos salir, vine aquí porque pensé que un lobo me seguía. Si salimos puedes agarrar tu camino”

“Creo que no lo entiende, yo quiero conocer el mundo contigo”

“¿Por qué querrías algo como eso?”

“Las personas con el peor físico tienen el mejor interior, lo he comprobada cada vez que despierto” me dice quitándole una blusa rosa a un maniquí y poniéndosela.

“Bien, estoy loca por hacer esto pero al final será un año diferente. Lo veo venir” le digo  “Pero está prohibido tocar mi Nutella ¿vale?” tendí mi mano como una broma amarga, él la acepta. 

COMENTARIOS PERSONALES: Esta ideo surgió hace unos años (esto lo estoy escribiendo en noviembre de 2012) cuando en víspera de navidad visité junto a mi familia una tienda deparmental y no sé porque me le quede viendo a los maniquís. Además recordé una novela mexicana creo que se llamaba carrusel o algo así.

Lo que he dicho es deuda




Propósitos del blog en este año nuevo [algún día esto será más viejo que yo misma]

• Tener dos (o más)comentarios por entrada (:
• Cambiar cada mes el look del blog
• Publicar por lo menos una vez a la semana
• Tener una colaboradora en el blog
• Terminar una o más de mis historias
• No subir el capitulo en cuanto lo termino
• Corregir faltas y horrores de ortografía
• Específicamente sacarte una sonrisa como lectora…

¿Y si digo que volví…?

¿Y si digo que volví…? Alguna vez lo dije y lo repito: el tiempo sin duda pasa a gran velocidad. No estoy precisamente segura que hay...